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Finalmente llegó al oeste God Eater 2: Rage Burst, la versión mejorada de la secuela de esta exitosa serie. Y vaya que lo hizo con el pie derecho.

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GéneroRPG de acción
DesarrolladorShift
DistribuidorBandai Namco
PlataformasPS4, PS Vita, PC
Lanzamiento30 de agosto del 2016
Precio$59.99 USD

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Bandai Namco está de vuelta con la secuela de su título para cazar monstruos, God Eater 2: Rage Burst. Si no estás familiarizado con este estilo de juego, solo piensa en Monster Hunter: misiones cortas en escenarios definidos donde la finalidad es derrotar a cierto número de monstruos.Revisa tu equipo, define tu equipo y estrategia, empieza la misión, derrota a los enemigos, recoge el loot y regresa al HUB principal. Ya que esta entrada es una secuela muy parecida al título original (aunque con algunas mejoras), aquí hablaré de los cambios que ocurrieron. Puedes leer mi reseña del juego original, God Eater Resurrection, haciendo clic aquí. Si apenas vas a empezar en este género, recomiendo ampliamente empezar con Resurrection, pues es un poco más sencillo.

Como mencioné, God Eater 2: Rage Burst es una continuación, no una revolución: todas las mecánicas que viste y disfrutaste en God Eater Resurrection siguen presentes. La personalización es prácticamente infinita — y de hecho, aún más grande que en juego anterior—. 6 tipos de armas (cada una con sus propios combos), 3 tipos de escudos, 6 tipos de pistolas, los cuales puedes equipar con hasta 4 habilidades de God Arcs que lootees de las misiones. Tus compañeros con sus habilidades, el cambio de arma, las trampas, las jeringas, las balas… todo.  Después de cierto punto, incluso podrás modificar balas con características especiales que no hubieras imaginado.

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Llegado el punto, también podrás equipar a tu personaje con más materiales y hasta una habilidad que te ayudará en un periodo de tiempo específico del combate, como por ejemplo subiendo tu ataque, reduciendo el daño que recibes, activando automáticamente Rage Burst, etc. Esta habilidad se llama skill link y todos los personajes tienen una. Así, podrás programar para que las habilidades se activen, por ejemplo, cerca del minuto 5, para recibir todos los bonos al mismo tiempo. Eso sí, dominar un sistema tan profundo y complejo de personalización toma mucho tiempo de lectura, y se agradecerían más tutoriales prácticos. Afortunadamente, el juego tampoco te castiga si tomas un enfoque más directo.

Otra gran nueva adición son las llamadas Blood Arts, técnicas de combate que se encuentran “dormidas” en todos los god eaters, y que solo se activan cuando forman un lazo muy cercano e intenso con otra persona. Tú, como buen personaje principal, tienes la clave y la personalidad para despertar las Blood Arts de todo tu equipo, mientras ayudas a salvar al mundo de la destrucción a mano (¿garra?) de los Aragami. Estas técnicas te permitirán realizar ataques extraordinarios, y a tus compañeros les permitirá generar más bonos para el equipo, como subir el ataque de todos o dar información específica sobre el enemigo. Existen decenas de blood arts por cada tipo de arma, por lo que dominarlas todas será todo un reto.

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De hecho, las Blood Arts juegan un papel fundamental en la historia, la cual está ligeramente relacionada con la de God Eater Resurrection. Formas parte de la unidad especial Blood, donde en teoría se encuentran los god eaters más poderosos de todo Fenrir. La dinámica de todo el equipo es buena, y de hecho los personajes están bien construidos: se sienten genuinos y las relaciones interpersonales son fluidas y hasta graciosas. El equipo llega a caer bien. Además, pronto entras en contacto con la Far East Branch, por lo que te encontrarás con personajes de la primera entrega. La historia comienza muy lento, pero después de cierto tiempo comienza a ser realmente interesante y que después de cada misión, te da ganas de hacer otra para saber más.

La campaña es muy extensa, con decenas de misiones, tanto principales, como secundarias, de supervivencia y más. Además, una excelente adición son los Character Episodes, misiones especiales que tienen que ver con cada uno de tus compañeros. Así, no son solo una bola de extraños que te ayudan a matar monstruos. A través de estas misiones conocerás sus miedos, ambiciones y motivaciones. God Eater 2: Rage Burst ofrece fácilmente más de 40-50 horas de contenido.

Ya entrando al tema de las batallas, God Eater 2: Rage Burst es incluso más satisfactorio que la primera entrega. Con los nuevos combos, balas, Blood Arts y otra nueva mecánica llamada Blood Rage, la cual te permite ser aún más destructivo, las misiones son incluso más frenéticas. Además, a diferencia de Resurrection, en este juego tu equipo realmente se siente útil, aplicando con precisión trampas y combos, pasándote balas, o curándote cuando lo necesites. Tal vez ahora se sienta demasiado fácil con un equipo mucho más competente, pero definitivamente es mucho mejor que perder porque tus compañeros son inútiles. Realmente se siente bien ir a matar unos cuantos monstruos con tus amigos. Además, las misiones son relativamente cortas, por lo que puedes jugar por cortos periodos de tiempo sin romper el ritmo de la historia o el juego.

Hay un modo online que definitivamente vuelve las misiones mucho más tácticas, pues los humanos suelen tomar decisiones más arriesgadas o congruentes según sea necesario. No sufre de ningún tipo de lag (de hecho el juego es increíblemente fluido, casi tanto como el modo offline), su problema radica en la falta de gente. A pesar de tener una sala grande, es difícil encontrar a más de 2 equipos armados al mismo tiempo. Es improbable que la comunidad en línea dure mucho tiempo.

Infortunadamente, God Eater 2: Rage Burst sufre del “mal del port”, y lo sufre mucho. Las gráficas son atroces, incluso para el estándar de PS Vita (donde salió el juego originalmente), la iluminación texturas y detalles son simplemente… desastrosos. Cero suavidad en cualquier tipo de borde de todo el juego. En las cinemáticas, la sincronización de labios es deplorable, y en general, el doblaje deja mucho que desear. Además, de nuevo, nos quedamos sin el audio japonés original. Los movimientos y las interacciones en las cinemáticas son extraños e incongruentes… en fin. Lamentablemente, en las misiones todo es igual: los escenarios son repetitivos y sin detalle, y los modelos de los Aragami, aunque interesantes, parecen diseñados para PS2. De todo el aspecto audiovisual, una vez más, lo que se salva es la excelente banda sonora, con melodías poderosas o suaves que se ajustan según la situación.

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Incluso con los severos problemas técnicos que sufre God Eater 2: Rage Burst es un juego divertido si te agrada este género de videojuegos. La historia sigue siendo interesante, el gameplay es frenético, versátil y divertido, y las posibilidades de personalización son de un tamaño absurdo. God Eater es una franquicia con mucho potencial, ahora solo hay que cruzar los dedos para que Bandai Namco mejore el aspecto audiovisual.

Pros:

+ Gameplay frenético y divertido

+ Nuevas mecánicas que añaden frescura

+ Historia y relaciones con los personajes interesantes

+ Personalización infinita

Contras:

– Gráficas de PS2 (o PSX)

– Doblaje que deja mucho que desear

– Sistema de personalización con demasiada profundidad sin algún tipo de tutorial práctico

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