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30 años de Akira: Un clásico adelantado a su tiempo

Lo que debes saber...

Revisitamos a esta serie que cumple 30 años de romper esquemas En una época en donde los fondos eran ver la misma escena pasar una y otra vez, las imágenes de Neo-Tokio lograron que muchos quedaran simplemente prendados de las imágenes. Por otro lado, la figura  de los ojos grandes y las bocas diminutas estaban … Continued


Revisitamos a esta serie que cumple 30 años de romper esquemas

En una época en donde los fondos eran ver la misma escena pasar una y otra vez, las imágenes de Neo-Tokio lograron que muchos quedaran simplemente prendados de las imágenes. Por otro lado, la figura  de los ojos grandes y las bocas diminutas estaban ya muy ligadas a la animación de las “caricaturas japonesas”, que era como aún se le llamaba al anime.

A fines de la década de los ochentas, Akira era una suerte de leyenda urbana, que todos comentaban, pero que sólo unos cuantos habían visto. Pero los pocos videos que existían comenzaron a correr de mano en mano, y más de uno comenzaba a formar parte del selecto círculo. Y fue por esos mismos años que una palabra comenzó a escucharse en forma insistente, aún sin un significado claro: manga.




Nadie puede negar que Akira, una de las obras maestras de Katsushiro Otomo, es uno de los mejores animes realizados en la historia del medio, pues además de que contó con una de las mejores animaciones de la época, e incluso ahora, con todos los adelantos que existen en el género, sigue siendo una experiencia increíble. Recordemos, por otro lado, que en aquel entonces estaba arrancando el periodo fuerte de la comercialización del anime dentro de Japón, por lo que para abatir costos, la técnica se mantenía al mínimo. Pero quizá la parte más importante del mismo, fue su influencia en Occidente, y podríamos considerar, con justicia, que fue gracias a ella que apareció el concepto de otaku en occidente. Por otra parte, fue lo que rompió de forma definitiva la idea de que las animaciones no tenían que ser necesariamente infantiles. Todos esos puntos, en conjunción, la convirtieron en un antecedente que aún ahora es digno de tenerse en cuenta.

Akira no nació como anime, sino que al igual que muchos de los grandes clásicos del género, iniciaría como un manga, en 1983, y que se publicara en Asia con gran éxito. Con ello, el salto al anime estaba asegurado, aunque aquí la idea de Otomo fue lo que cambió todo: En vez de una serie de televisión o un OVA – concepto que en aquellos años comenzaba a causar furor en Asia – prefirió irse por el largometraje, lo que significó, primero, alterar de forma notoria la historia original, pues como es usual, el plan para la animación se inició antes de que terminara la versión impresa. Esto le permitió jugar un poco más con la historia, haciéndola mucho más abierta, dándole oportunidad también de lucirla a nivel visual. Curiosamente, uno de los principales cambios fue el rol de Akira, que es primordial dentro de la versión impresa, mientras que en la cinta es sólo un generador de trama, mientras que Kaneda era quien llevaba el peso de la historia.

Por otro lado, como no estaba sujeto a los tiempos de programación, pudo trabajar a nivel técnico con mucho mayor cuidado. Uno de los elementos más notables es el manejo del movimiento, que es mucho más fluido y rápido que en otras cintas animadas.

Una vez concluido el largometraje, Otomo se centró básicamente en la distribución en Japón, pero Orion Pictures se mostró interesada en la misma y, algo bastante inusual en aquel entonces, la distribuyó en salas de los Estados Unidos en diciembre de ese mismo año, apenas seis meses después de que se presentara en Asia.

Treinta  años después, el manga es un fenómeno internacional, y la animación dejó de verse como un medio exclusivamente para niños, y si bien quizá sea exagerado decir que todo ello se lo debemos a Akira, es cierto que esta cinta fue una verdadera punta de lanza de esta revolución, pues fue quien permitió que llegara a Occidente mucho de lo que nunca hubiéramos pensado. Por otro lado, a pesar de que ahora se cuenta con tecnología computarizada, y las técnicas del género han avanzado enormidades, el trabajo de Otomo no le pide nada a ninguno de ellos, y en una época como ahora, en donde la sociedad está enfrentándose a las consecuencias de sus excesos, el mensaje sigue resultando vigente. Así que si tú eres uno de esos que sólo has oído hablar de este anime, pero que nunca lo llegaste a ver, este es el mejor momento, pues cuando decimos que es de lo mejor de la historia del anime, no estamos exagerando.

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