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El manga es una arista muy importante de la cultura de Japón, y para hablar de ella intervienen muchos factores, desde la creación propia del soporte hasta la técnica y tema que se elige. Sin embargo, a veces olvidamos que, aunque parezca ingenuo, además de hablar propiamente del manga, debemos hablar de aquellos exponentes que lo realizan, estos son los mangakas, y cabe resaltar que entre ellos existen también a los que podríamos llamar los “mejores”.

Apuntar a los mejores es un poco absurdo, en cuestión de exponer una obra, hay aspectos que definitivamente no pueden entrar en una rankeo sencillo. Pero, hay cuestiones macro que podemos traer a colación para evidenciar que algunos mangakas pueden ser nombrados como los mejores por aportar matices específicos a la cultura del manga —independientemente de su género, por mencionar algo—.

Osamu Tezuka

Astro Boy fue un parte aguas para la cultura del manga en Japón, ya que aportaba crítica mediante una narrativa de acción y aventura, supuestamente dirigida a niños.
Fuente: Tezuka Productions

De esta forma, los mejores mangakas parten de un germen que en principio, logró expandir y posicionar al manga más que como una simple historieta, pues introducía una crítica importante para la sociedad particular —japonesa— y general —del mundo, tras las guerras mundiales—.

Uno de los primeros grandes exponentes es Osamu Tezuka que, comenzó a dar cuenta evidente del sentimiento que permeaba en la nación y las bases con las que se construiría con el tiempo hasta este momento. Es por ello que su Astro Boy es una de las obras que definió al manga tras ser traspolado a diferentes lugares del mundo.

Su manga no sólo aportó crítica y de alguna forma brindó un paisaje de los sentimientos, expectativas y ánimos de los japoneses tras la guerra, sino que lo introdujo por completo a un nuevo espacio que lentamente también permutó la esencia de lo que sería el manga y posteriormente el anime.

Astro Boy es la obra por excelencia por la que reconocemos a Tezuka. Su manga fue publicado por primera vez en 1952 y su anime fue lanzado en 1963. Permeó tanto a la sociedad que incluso podemos encontrar múltiples poemas que siguen analizando cuestiones de su propuesta, como menciona la poeta Takako Arai en uno de sus poemas más desgarradores [Un montón, un montón]:

“Tsutomu e Isamu—
Fueron nombres populares entre los niños en ese entonces
Pero ni siquiera estábamos prestando atención cuando
Una de las creaciones de Osamu, nuestro autor número uno,
Cruzó el mar y cambió
Su nombre a Astro…”
.

Osamu Tezuka es el principio de la verdadera expansión del manga, presentado de una forma profunda, crítica y muy seria al mundo.

Inio Asano

Inio Asano es uno de los mejores mangakas, una de sus obras más remarcables es Oyasumi Pun Pun, propone mucho más que una historia profunda y una dibujo increíble.
Fuente: Weekly Young Sunday

Dejando de lado los inicios, y ahora pensando mayormente en las cuestiones más contemporáneas que nos atañen, uno de los mejores mangakas de este siglo indudablemente es Inio Asano.

No es únicamente la calidad sorprendente de su técnica, ni siquiera es simplemente la profundidad y la precisión con la que genera una historia perturbadora y doliente hasta las entrañas más recónditas, sino que, es cómo logra hacerlo aunando ambas cosas.

Por ejemplo, Oyasumi Pun Pun es una obra que consta de 13 volúmenes y se comenzó a publicar en 2007. Tiene un prolijo dibujo que no es ingenuo y mucho menos cuando utiliza un recurso distinto con el rostro del protagonista.

Además de cambiar las percepciones a través de su técnica, la historia es densa y entra en lo que conocemos como “serie de recuentos de vida”, de esta forma, la pesadez de la narrativa brinda un panorama realista muy trágico de la sociedad en general.

Hiromu Arakawa

Otro de los aciertos más grandes de este siglo es Hiromi Arakawa que es mayormente conocida por su obra Full Metal Alchemist que cuenta con varias adaptaciones a anime y películas live action.

La narrativa de su obra es bastante memorable porque parece un planteamiento muy sencillo y hasta infantil. Sin embargo, rápidamente procesaremos los temas complejos que se exponen en la trama —desde cuestiones como la aceptación de la muerte, hasta genocidios e ideas del orden del mundo—.

Hiromi Arakawa es una de las mejores mangakas debido a que además de los temas comentados, genera un universo regido por el intercambio equivalente que se rige en lo material, pero que también se expande a cuestiones menos materiales que las alquímicas. Sin embargo, hay que mencionar que esto último será más sútil y simbólico.

El intercambio equivalente realmente lograra mantenerse y orquestar como tal la historia, sin desvirtuarse en el camino, definitivamente no es sencillo en el tipo de narrativa que generó Arakawa, debido a que es compleja en distintos niveles. Full Metal Alchemist comenzó a serializarse en 2001, fue recolectado en 27 volúmenes y la primera adaptación a anime salió en 2003.

CLAMP

El cuarteto de mangakas —que inicialmente fue un colectivo muy amplio— construyó un universo complejo que tiene diferentes líneas temporales sobrepuestas, todo está interconectado.

Clamp es un colectivo famoso que logró crear un universo completo con personajes y un ambiente
Fuente: Shōnen Magazine

De Tsubasa: Reservoir Chronicle a Chobbits podemos encontrar las vértebras intensas o delicadas que unen las narrativas y que por un desequilibro pequeñísimo, son capaces de implicar un caos incontenible —cuestión que sucede y genera la trama de Holic como el origen de todo—.

La maestría con la que desenvuelven las líneas temporales-espaciales es asombrosa y exageradamente cuidadosa. No hallarás cabos sueltos en un mundo en el que cada detalle podría completar o ejercer presión con respecto a cualquier otra cosa. Incluso la obra más pequeña o menos “complicada” de CLAMP es parte importante para su Universo.

Además de la cuestión espacio-tiempo amplísima, tenemos a los personajes que se “repiten” en los mundos, a través de los cuales se proponen varias filosofías, además de evidenciar la diversidad y el foco en lo que se refiere a las energías más grandes que dominan a un Universo que como humanidad, apenas y conocemos.

Por otro lado, también son mangakas que sugieren muchas interpretaciones para sus obras y construyen personajes muy libres que carecen de estereotipos. Así que desde una perspectiva social también cuentan con una especie de propuesta desestructurante muy especial.

Naoki Urasawa

Monster es una historia muy oscura que más allá de su manga te lleva a repensar las cuestiones éticas de tu vida, como toda una obra de calidad.
Fuente: Madhouse

Bien, iniciamos con Osamu Tezuka y creemos que podemos cerrar con uno de sus “herederos” —por mencionarlo de alguna forma—. Naoki Urasawa es uno de los mejores mangakas contemporáneos y tiene influencia del autor de Astro Boy. En sus obras retoma los contextos políticos y orquesta una deshumanización extraordinaria de los personajes.

Uno de sus mangas más reconocidos es Monster, en el que por medio de la cruda, lenta y precisa narrativa logra crear una atmósfera inigualable que evoca la sensación de no sólo leer una historia, sino de transgredir un mundo impactante que se muestra con un realismo que podemos comprender sencillamente: “pertenece” a nuestro mundo.

Los temas son exageradamente difíciles y la forma en que se desenvuelve un tapiz de la decadencia precisa y firme de un protagonista, tiene una maestría impactante e inigualable.

Monster es considerado un thriller psicológico que presenta varias circunstancias de misterios y asesinatos que dejan pensando a los espectadores en la moralidad de las distintas tomas de decisiones. La obra de Urusawa lega una crisis para repensar la forma en que vivimos el mundo.

Te recomendamos: Los orígenes del manga

Los mejores mangakas buscan un equilibrio estético y narrativo, mientras hacen una fuerte crítica —del tipo que sea—.
Fuente: CLAMP

Los mejores mangakas

Cada uno de los mangakas seleccionados aportan algo especial a la cultura del manga. No se limitan a tener una historia larga llena de acción que mantenga la atención, sino que proponen críticas —desde cuestiones políticas hasta morales, filosóficas o sentimentales— que permiten que el manga sea completamente un producto cultural de un provecho indiscutible.

Gracias a ellos es que el prestigio de la industria del manga se forjó y se mantiene. No obstante, claro que hay más mangakas que aportan e innovan, aunque de momento, los presentados aquí, tienen cuestiones muy equilibradas para mostrar, desde la perspectiva de aporte narrativo, estético e ideológico.

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