Hay juegos que llaman la atención desde su anuncio, y hay otros que necesitan tiempo para demostrar lo que realmente traen entre manos. Damon and Baby parece pertenecer al segundo grupo. A simple vista, el proyecto de Arc System Works podía generar dudas por varias razones: el estudio está fuertemente asociado con los juegos de pelea y, además, este nuevo título tiene como figura clave a Daisuke Ishiwatari, un nombre que muchos relacionan de inmediato con Guilty Gear.
Sin embargo, tras las primeras horas del preview, la percepción cambia. Y cambia bastante.
Lejos de sentirse como una curiosidad extraña dentro del catálogo del estudio, Damon and Baby da señales de tener una identidad muy clara: una aventura de acción con cámara cenital, combate variado, exploración más amplia de lo esperado y un tono narrativo que mezcla humor seco con una base emocional interesante. No es poca cosa para un juego que, al inicio, podía parecer “difícil de leer” por su presentación.
Damon and Baby tiene potencial real para convertirse en una de esas joyas que llegan sin hacer demasiado ruido, pero terminan ganándose una comunidad fiel.
Damon and Baby y su mayor acierto: la jugabilidad entra rápido y engancha
Uno de los puntos más llamativos es el ritmo con el que arranca el juego. En lugar de detenerse demasiado a explicar todos los misterios del mundo, Damon and Baby opta por algo muy efectivo: poner al jugador a jugar casi de inmediato.
Desde las primeras secciones, el juego introduce sus bases con claridad: Damon puede usar varias armas de fuego (que se van obteniendo de forma gradual), ataques cuerpo a cuerpo y movimientos que permiten alternar entre enfrentamientos directos y momentos con un ligero enfoque de sigilo. La mezcla se siente natural, no como una suma de sistemas pegados a la fuerza.

El resultado es una experiencia que combina:
- Acción en tiempo real
- Disparos tipo twin-stick
- Elementos de sigilo
- Exploración con desvíos opcionales
Lo más importante es que estos sistemas se perciben intuitivos. El preview destaca algo clave para este tipo de juegos: la interfaz y el diseño visual ayudan mucho a entender qué está pasando. Las ventanas de recarga se comunican bien, la retícula de apuntado encaja con la perspectiva cenital y las acciones responden de forma clara. Esa transparencia en el diseño es lo que permite que el juego se sienta accesible sin perder profundidad.
Y cuando un título logra eso en sus primeras horas, normalmente es buena señal.
Un mundo más grande de lo que parece
Otro punto fuerte de Damon and Baby en esta etapa temprana es la sensación de escala. Aunque la progresión principal parece tener un camino bastante lineal, el mundo ofrece más espacio para explorar de lo que uno podría pensar inicialmente.
Ese detalle importa mucho. En juegos de acción con estructura aparentemente directa, encontrar caminos alternos y actividades opcionales puede marcar la diferencia entre una experiencia “correcta” y una que invita a seguir investigando cada zona.

Por ahora, buena parte de lo que se encuentra en esos desvíos son ingredientes de cocina, algo que en un primer momento podría parecer menor. Pero aquí hay un detalle interesante: el costo de estos materiales en el sistema económico del juego es suficientemente alto como para sugerir que serán valiosos más adelante. Es decir, aunque todavía no esté del todo claro qué tan determinantes serán en el progreso o en el combate, el diseño parece estar sembrando una recompensa futura.
Eso abre una posibilidad atractiva: que Damon and Baby no solo tenga un buen loop de acción, sino también una capa de gestión y preparación más importante de lo que aparenta al inicio.
El combate tiene estilo propio y se siente bien pensado
En un género donde muchos juegos compiten por atención, el combate suele ser el punto de quiebre. Y aquí es donde Damon and Baby deja una impresión especialmente positiva.
La mezcla entre armas de fuego y combate cuerpo a cuerpo no solo funciona, sino que da pie a un ritmo muy dinámico. El juego no obliga a encasillarse en un solo estilo; más bien, invita a adaptarse. En algunos encuentros conviene mantener distancia y jugar con los tiempos de disparo, mientras que en otros parece más eficiente cerrar espacios o aprovechar momentos de vulnerabilidad del enemigo.

Además, los toques de sigilo ayudan a romper la rutina. No estamos ante un título puramente stealth, pero sí ante uno que entiende el valor de la variedad. Esa alternancia entre tensión, posicionamiento y acción directa hace que las primeras horas se sientan frescas.
El preview también deja entrever un trabajo de diseño bastante consciente con respecto a la cámara cenital. Este tipo de perspectiva puede jugar en contra si la lectura del entorno no es clara, pero en este caso todo indica que el equipo supo construir un sistema donde apuntar, moverse y reaccionar se siente natural. Y eso, en un juego con tiros y enemigos múltiples, es fundamental.
La gran duda: ¿qué tan buena será su progresión RPG?
No todo es entusiasmo ciego, y eso también es importante, existe una preocupación razonable con el sistema de progresión de Damon and Baby.
El juego tiene una capa RPG: derrotar enemigos da experiencia, pero los niveles no se aplican de inmediato. Para convertir esos puntos en mejoras reales, hay que descansar en camas. La idea recuerda a otros sistemas donde el avance se “cobra” en puntos de descanso, y en concepto suena interesante porque agrega peso a la exploración y a la toma de riesgos. El problema, al menos en esta fase temprana, es otro: no todas las mejoras se sienten igual de claras o impactantes.

El aumento de vida es fácil de notar. Subir HP tiene una lectura directa y tangible. Pero con otras estadísticas (como mejoras relacionadas al combate melee o armas), el impacto todavía parece poco evidente. Eso no significa necesariamente que el sistema sea débil; puede que esté diseñado para mostrar su valor en zonas más avanzadas, con enemigos más exigentes o builds más especializadas.
Aun así, es una observación válida: si el juego quiere que la progresión sea un motor importante, necesitará transmitir mejor la sensación de crecimiento, especialmente en los primeros tramos. Dicho eso, es una preocupación moderada, no una alarma. El propio preview deja abierta la posibilidad de que estas mejoras brillen más adelante.
Un tono narrativo que mezcla humor seco y corazón
Más allá de la acción, Damon and Baby también llama la atención por su tono. En lugar de irse por una fantasía oscura convencional o por una comedia total, el juego parece buscar un equilibrio curioso entre humor deadpan y emotividad. Esa combinación puede ser difícil de ejecutar, pero las primeras impresiones son positivas.
Damon, el protagonista, se presenta como un personaje bastante relajado, con una actitud tranquila que contrasta con la premisa de aventura y conflicto. A su alrededor, los demonios no se sienten retratados como monstruos estereotípicos, sino como personajes relativamente normales dentro de su mundo. Ese enfoque le da personalidad al universo y evita que todo se sienta demasiado predecible.

Además, la motivación de Damon está conectada con un lazo importante con un humano, lo que introduce una dimensión más íntima y emocional desde temprano. Aunque el preview sugiere que el juego no se detendrá demasiado en largos bloques expositivos, sí parece tener una base narrativa capaz de sostener el viaje.
Ese tipo de construcción puede ser una gran ventaja para Google Discover y para el público general: no solo vende mecánicas, también vende “vibra”, personajes y mundo. Y Damon and Baby tiene una vibra muy particular.
¿Una joya subestimada en camino?
Si algo deja claro este primer acercamiento, es que Damon and Baby merece más atención de la que quizá recibió en su anuncio. La combinación de estudio, director y cambio de género pudo generar confusión inicial, pero el preview apunta a un proyecto con mucho más que una idea curiosa.
Sus fortalezas más claras en este momento son:
- Un onboarding rápido que respeta el tiempo del jugador
- Un combate versátil y fácil de leer
- Una estructura con exploración opcional y recompensas
- Un mundo con tono distintivo y personajes con carisma
- Potencial para crecer a través de sistemas RPG y progresión

La principal duda está en cómo evolucionará esa progresión de estadísticas y si el juego logrará que cada mejora se sienta realmente significativa. Pero incluso con esa reserva, la impresión general es muy favorable.
En una industria donde muchas veces los lanzamientos más comentados se llevan toda la conversación, títulos como Damon and Baby pueden abrirse camino gracias al boca a boca, una demo sólida y una propuesta que conecte con quienes buscan algo diferente dentro del género de acción-aventura.
Si el resultado final mantiene el nivel de estas primeras horas —y logra pulir sus sistemas de progresión— estamos ante un candidato serio a sorpresa del año.
Primeras impresiones de Damon and Baby: vale la pena seguirlo de cerca
Con base en este preview, Damon and Baby ya se perfila como uno de esos juegos que conviene tener en el radar. No necesita un arranque explosivo para convencer; le basta con un diseño jugable bien pensado, una identidad propia y una ejecución que, por ahora, se siente más sólida de lo que muchos esperaban.
Para quienes disfrutan los juegos de acción con perspectiva cenital, exploración ligera, combate mixto y mundos con personalidad, este título puede convertirse en una opción muy atractiva. Y si todavía hay dudas, el consejo es claro: probar la demo en Steam (si está disponible para tu región) puede ser la mejor forma de entender por qué este proyecto está generando mejores sensaciones de las esperadas.
No te pierdas de este y otros artículos suscribiéndote a nuestro feed de Google News.


