En el universo de House of the Dragon, la guerra no solo pertenece a reyes, reinas y príncipes. También hay figuras inesperadas que cambian el rumbo de la Danza de Dragones. Una de ellas es Ortigas, también conocida como Orthy, una joven de origen humilde que se convierte en la primera y última jinete del salvaje dragón Robaovejas.
Ortigas es una de las llamadas semillas de dragón, personas con posible sangre valyria que fueron buscadas por los Negros cuando Rhaenyra Targaryen necesitaba más jinetes para sus dragones. En ese momento, su bando tenía más dragones que personas capaces de montarlos, así que varios candidatos intentaron reclamar bestias peligrosas en Rocadragón Dragonstone).
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House of the Dragon, Ortigas: la jinete que domó a Robaovejas
Lo que hace especial a Ortigas es la forma en que logró ganarse a Robaovejas. A diferencia de otros aspirantes que trataron de dominarlo por la fuerza y murieron en el intento, ella usó paciencia y constancia, cosa que vemos en House of the Dragon. Cada mañana le llevaba una oveja sacrificada, hasta que el dragón comenzó a aceptarla.
Robaovejas no era un dragón dócil ni fácil de controlar. Era una bestia salvaje, acostumbrada a sobrevivir por su cuenta y a alimentarse de rebaños. Por eso, el vínculo con Ortigas resulta tan llamativo: no nace de la nobleza, la arrogancia o el poder político, sino de una relación construida poco a poco.

Según los relatos de Fuego y Sangre, Ortigas tenía alrededor de dieciséis años cuando se convirtió en jinete. Su pasado es confuso, pero se dice que creció sin madre, sin hogar y sin dinero en zonas cercanas a Marcaderiva. Algunos relatos la describen como una joven marginada, lo que hace más impactante su ascenso dentro de una guerra dominada por casas nobles.
En el primer episodio de la tercera temporada de House of the Dragon, Ortigas y Robaovejas participaron en la Batalla del Gaznate junto a otros dragones aliados de Rhaenyra. Sin embargo, su reacción la distinguió de otros jinetes: mientras algunos celebraron la destrucción, ella regresó con lágrimas en el rostro, marcada por la violencia que acababa de presenciar.
Más adelante, Ortigas acompañó a Daemon Targaryen en la búsqueda de Aemond y Vhagar. Su cercanía con Daemon provocó rumores, dudas y acusaciones dentro del Consejo Negro. Rhaenyra llegó a desconfiar de ella, especialmente después de las traiciones de otros jinetes.

Finalmente, Ortigas escapó sobre Robaovejas y desapareció. Años después, ambos fueron vistos en las Montañas de la Luna, donde surgieron leyendas sobre una “bruja de fuego” venerada por clanes salvajes. Falta ver si esto que ocurre en los libros, se replica en House of the Dragon.
La historia de Ortigas es una de las más misteriosas y humanas de la Danza de Dragones. Su vínculo con Robaovejas demuestra que, incluso en una guerra de sangre real, alguien sin corona puede dejar una marca imposible de olvidar.
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