Saint Seiya volvió a colocarse en el centro de la conversación entre los fans gracias al cierre de Next Dimension, una obra que durante años cargó con un peso enorme: continuar el legado del manga original, conectar distintas eras de la franquicia y, al mismo tiempo, preparar el terreno para lo que muchos seguidores identifican como el gran destino pendiente de la historia, la llamada saga del cielo. Y aunque el desenlace ha dividido opiniones, también deja varias pistas muy importantes sobre el rumbo que podría tomar la serie.
Para entender por qué este final importa tanto, hay que recordar que Saint Seiya: Next Dimension funciona como secuela oficial y a la vez como puente con eventos del pasado. La historia retoma las consecuencias del arco de Hades y lleva a Athena y a los protagonistas a una Guerra Santa ocurrida 243 años antes. Esa mezcla entre continuación, viaje temporal y expansión del mito es justo lo que convirtió a esta obra en una pieza tan importante dentro del canon.
Según la información disponible, el capítulo final marca un punto de quiebre muy fuerte. Athena, o Saori, acepta renunciar a su divinidad para convertirse por completo en humana, mientras Apolo reafirma que el desequilibrio entre dioses y humanos debe corregirse. A partir de esa decisión, tanto Athena como los Santos de Bronce son devueltos al mundo humano, pero con un detalle decisivo: sus recuerdos son borrados por decreto de Apolo.
Ese movimiento cambia por completo el sentido del final. No se trata solo de cerrar una aventura, sino de establecer un nuevo estado para los personajes. La diosa desciende al plano humano, los héroes pierden la memoria de lo vivido y el conflicto entre mortales y deidades queda más abierto que nunca.
También te recomendamos: Así terminó Chainsaw Man: el regreso de un querido personaje y la elección de un camino
Saint Seiya y el final de Next Dimension: la puerta a la saga del cielo
El gran valor del final de Saint Seiya en Next Dimension está en sus implicaciones. La primera y más evidente es que el conflicto con los dioses no ha desaparecido. Al contrario, la presencia de Apolo refuerza la idea de que el cielo sigue observando a la humanidad y que todavía existe una deuda narrativa entre los Santos y las divinidades superiores. Eso conecta directamente con lo que durante años muchos fans han esperado ver desarrollado: una verdadera saga del cielo.
La segunda gran implicación tiene que ver con la identidad de los protagonistas de Saint Seiya. El borrado de memoria no solo funciona como castigo o consecuencia del viaje temporal; también abre la puerta a una reconstrucción del heroísmo. Si Seiya, Shiryu, Hyoga, Shun e Ikki ya no recuerdan lo vivido, entonces el futuro de Saint Seiya podría girar en torno a redescubrir quiénes son, qué representan y por qué vuelven a enfrentarse a fuerzas divinas. En términos narrativos, eso permite reiniciar tensiones sin borrar el peso simbólico de su legado.
También hay una lectura muy interesante sobre The Lost Canvas y las otras eras de la franquicia. Next Dimension refuerza la idea de que los conflictos de distintas generaciones están conectados por ciclos, ecos y sacrificios que se repiten. Así, los personajes del siglo XX y sus equivalentes del pasado quedan unidos por una misma tragedia: luchar contra el destino incluso cuando el tiempo mismo exige un precio.

Claro, no todos los seguidores quedaron satisfechos. Parte del fandom considera que varios tramos de Next Dimension reciclaron estructuras conocidas, especialmente por su parecido con el recorrido clásico del Santuario y el nuevo protagonismo de los Santos de Oro. Aun así, incluso quienes critican ese camino suelen coincidir en algo: el final sí mueve piezas importantes dentro del tablero general de Saint Seiya.
En ese sentido, el cierre de Next Dimension no se siente como una despedida total, sino como una transición. Cierra una obra larga y ambiciosa, sí, pero también deja instalado un escenario perfecto para mirar hacia arriba, hacia los dioses, hacia el juicio celestial y hacia una posible confrontación definitiva entre la voluntad humana y el orden divino.
En resumen, el final de Saint Seiya: Next Dimension importa porque redefine a Athena, golpea la memoria de los protagonistas y vuelve a poner a los dioses en el centro del conflicto. Y justo por eso, más que cerrar la historia, parece estar diciéndonos que la verdadera batalla todavía podría estar esperando en el cielo.
No te pierdas de este y otros artículos suscribiéndote a nuestro feed de Google News.


