Gachiakuta es uno de los shōnen oscuros más prometedores; y de hecho, un enfrentamiento visceral nos permitió reconocer el núcleo narrativo de la historia, en el que, además, se presentó un contraste de abusos (sufridos por Amo y Ludo) vinculado a la figura femenina de manera particular. Aquí te comento todo lo que implicó que Ludo golpeara visceralmente a Amo.
El episodio doce de Gachiakuta, Ludo se siente vulnerado hasta las entrañas, ya que se percata de que Amo abusó de su poder y arrastró los sentimientos de todos sus compañeros. Ello gracias a sus botas, que son un instrumento vital heredado, la chica disipa un aroma que le permite tener el control sobre los demás.
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Esto le permite utilizar las memorias como catalizadores de emociones. Las personas recuerdan, por medio del aroma, a sus seres amados quienes, debido a una ilusión contextual se encuentra en una situación crítica de peligro, por lo que, buscan protegerlos. No obstante, Amo los usa como soldados para protegerse a sí misma: ella encarna a la persona que aman por medio de una ilusión. No obstante, Amo no comprende realmente la profundidad de las heridas con las que guía los cuerpos de los demás.
Luego de que el equipo de Ludo caiga en esa trampa y regresen en sí, es que el joven pierde el control y golpea visceralmente a Amo, ya que es incapaz de controlar el dolor al reconocer su propia vulnerabilidad.
Gachiakuta y la feminidad
Ludo golpea a Amo y se hace preguntas complejas
Después de ese episodio violento, Engine toma a Ludo y se lo lleva para tener una conversación con él. A final de cuentas, tanto Ludo como Amo son un par de niños que han sufrido múltiples abusos, y se limitan a reaccionar. Cuando el mentor de Ludo comienza a hablar, él mismo le cuestiona: ante las injusticias del brutal mundo, qué tipo de defensa deberían tener. Desde la perspectiva del joven, el daño es daño, sin importar quién lo genere. Y él se vengará, empieza un camino tortuoso como el del Vinland Saga.
Ludo parte de las siguientes consideraciones: si es mujer, una niña o una anciana, todo eso está de más, es accesorio, no involucra nada en su forma de proceder, a final de cuentas, tampoco limitó el daño causado. No obstante, Engine tiene otro pensamiento que, además, es la guía de Gachiakuta en las entrañas narrativas y emocionales.
La violencia sólo genera más violencia.
No obstante, hay que reconocer que parte del feminismo implica en reconocer a las mujeres como seres sintieses, y eliminar los arquetipos de ángel-demonio; y la idea de pureza-seducción. Las mujeres son personas con matices y agencias múltiples. Me refiero a que, por ejemplo, la maldad no se excluye de las madres sólo por ser féminas; las mujeres son capaces de dar pelea, cuando las condiciones se los permiten.
Una cuestión importante en Gachiakuta es que, pese a los abusos terribles sufridos por Amo y todo el dolor que esto le causó, ella no se reduce a eso. A final de cuentas Amo es una Giver apasionada, fuerte y bastante divertida.
Todo se reestablece ante las propias palabras de Amo hacia el final del episodio trece. Los humanos solemos levantar las manos para golpear antes que para tomarlas, dice la chica, por lo que, es momento de enmendar el mundo caótico. Un universo en el que todos tenemos vacíos que duelen y en los que el eco se intensifica.
Amo puede ser una giver fuerte, y al mismo tiempo, es capaz de ser una mujer destrozada y confundida.


¿Ludo como arquetipo de héroe?
Y por su parte, el protagonista tiene sus propios caminos que se alejan de los instintos del arquetipo del héroe masculino de los shōnen clásicos. Ludo tiene un primer instinto de regresar lo que le ofrecieron: violencia, soledad, desesperación. Sin embargo, Engine opta por la comprensión, nunca para justificar las acciones del otro, pero sí para tenderse la mano a uno mismo. Todo esto se ejemplifica, ya que, luego de que Ludo converse con él y vaya a pedirle disculpas a Amo, escucha su trágica historia.
Desde luego, el sufrimiento de Amo no cambia el daño causado a los limpiadores, no obstante, la forma de proceder luego de gestionar y conocer el propio dolor de su victimaria, es que Ludo puede optar por ser otra persona que no reacciona de inmediato al dolor, y de una manera agresiva, si no que lo gestiona y le da otras salidas.
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La narrativa de Gachiakuta apuesta por reconocer nuestro propio dolor, resanar y cuidar los vínculos que están llenos de las espinas individuales, que traemos a nuestras relaciones y que las complejizan.
Es cierto que, Ludo dice que el daño es daño, sin importar el género; sin embargo, las formas de gestionarlo y “castigarlo” no tienen que ser violentas, ni a nivel físico ni a nivel mental, esa es una de las propuestas de Gachiakuta. No alimentar al dolor y a la violencia con más dolor y violencia, aunque sea complicado, existen otros caminos.
Amo vulneró las entrañas de los limpiadores, y gran parte de ello se debía que ella misma no conoció el amor, sino que se le impuso una noción de este, y de una manera grotesca, para maquillar los abusos sufridos. Desafortunadamente, esto es usual en el abuso sexual infantil, en donde los victimarios controlan la mente de los infantes que no tienen la menor idea de la sexualidad, y en condiciones precarias, tampoco del amor.
Amo es una víctima que a su vez agrede a los demás, debido a que no tuvo herramientas que le ayudaran, no sólo a gestionar los sentimientos y emociones, sino que, para empezar, nunca tuvo forma de reconocerlos, hasta que, un objeto valioso le otorgó el libre albedrío, un símil particular con la manzana del Edén.
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El feminismo en Gachiakuta
Hay algo que aclarar, el diseño de Empool Amo está hiper sexualizado, no hay más. También el de Riyo y demás mujeres en Gachiakuta, sin embargo, al ser una narrativa inspirada en la ideología y estética grafitti, ello puede surgir una clave de lectura en que atañe a la libertad y respeto por el cuerpo femenino.

Es cierto que las chicas están sobre expuestas, especialmente Amo. Se jugó con poses particulares en el capítulo 10 de Gachiakuta, lo que resulta más violento simbólicamente como respuesta a su pasado.
Sin embargo, también es cierto que los personajes masculinos no ejercen ninguna especia de violencia contra ella debido a su corporalidad. Cada uno de los personajes en Gachiakuta es sumamente sensible y cuidadoso con la ideología de vida que responde a los pasados de cada uno.
No ejercen juicios de valor e intentan cuidar de los demás, en todo sentido posible. Por su parte, Amo explica que le gusta la moda, y su vestimenta, pese a la crítica de Engine, responde a algo que a ella le gusta. No implica a los otros ni para bien, ni para mal.
El cuerpo femenino pertenece a Amo, y ella es libre de presentarlo como desee. El problema es el consumo y el fanservice exagerado. Aún es pronto pata delinear una postura crítica y sólida de Gachiakuta en el espectro feminista, sin embargo, Kei Urana tiene una postura crítica al respecto y eventualmente su narrativa nos permitirá reconocerla de manera puntual.
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