Después de una fila de un tamaño regular – a niveles prensa – más una hora y media de espera por una alfombra roja en Plaza Universidad en la Ciudad de México, por fin pude ver Street Fighter, filme dirigido por Kitao Sakura – quien también se aventó el guion – y que es producida por Legendary Pictures, Capcom y distribuida por Paramount Pictures.
El primer avance de la película me provocó una sensación de “debo tener mis reservas con este proyecto”. Luego, cuando sacaron el tráiler dedicado a Ryu y su contexto en el filme, pues caí redondito, porque lo que en un inicio era un claro absurdo, pues también resultaba ser algo con cierto grado de seriedad.
En otras palabras, el filme de Street Fighter ya me tenía agarrado y emocionado, pues independientemente de todas las reservas que tenía, sabía que me iba a entretener. Y vaya que me la pase muy bien viendo la película que, pues entre guiños, bromas y momentos ridículos, encontré un producto que no busca ser pretencioso… Quiere aprovechar a su manera todo lo que la franquicia puede ofrecer.
Lo que sí es que en una gran cantidad de oportunidades, Street Fighter me decía en la cara: “no me tomes en serio, tu diviértete…”, luego se sacaban del trasero un pedazo importante del lore del videojuego y me dejaban con el ojo cuadrado… Pero, de nuevo, el filme de Kitao Sakurai me volvía a decir “que no me tomes en serio” y me sacaban un muy buen chiste para que me riera… Y al final… logró ganarme.
Street Fighter, punto por punto
¿De qué se trata?
La película de Street Fighter de 2026 está ambientada en 1993 y parte de una relación fracturada entre Ryu y Ken Masters. Ambos llevan caminos separados hasta que Chun-Li aparece para reclutarlos y llevarlos nuevamente al combate. Su destino es el World Warrior Tournament… En su parte II, porque en una muy grata animación te explican que ya fue la primera competencia.
Si bien el World Warrior Tournament tiene tintes competitivos con todas las buenas intenciones, detrás de los enfrentamientos existe una conspiración mortal que obliga a Ryu y Ken a confrontar tanto a otros peleadores como asuntos pendientes de su propio pasado. La historia utiliza esa rivalidad y amistad deteriorada como uno de sus ejes emocionales, mientras Chun-Li funciona como la figura que los empuja a involucrarse nuevamente en un conflicto mucho más grande de lo que parece inicialmente.

Dentro de esa conspiración aparecerán personajes muy importantes del universo Street Fighter. M. Bison, interpretado por David Dastmalchian, forma parte del reparto, junto con, Guile, Balrog, Blanka, Vega, Zangief, E. Honda, Cammy y Dhalsim. Cada uno tiene un papel importante: Guile está metido en la trama de modo muy profundo, Blanka es algo cómico, pero también presenta mensaje. Vega hace lo mismo… Honda, Cammy y Dhalsim igual… Tal vez Zangief es el más desaprovechado de todos.
Lo que si es una realidad, es que la película es muy accesible. Si más o menos le sabes a los videojuegos, pues vas a poder entrar de lleno a la trama sin la necesidad de andar en el “y quién es este” en la gran mayoría de las ocasiones. Esto es gracias al guion que se aventó el director Kitao Sakurai.
Se respeta el lore, pero también no te lo tomes tan serio
Si bien la película es muy accesible, muy en el fondo también se aprovecha con premeditación, alevosía y ventaja de toda la historia existente de Street Fighter. Porque técnicamente esta historia se lleva a cabo entre SF y SF II… Pero sin ser una especie de SF Alpha.
El uso de animación para narrar parte de los flashbacks suena a 2 cosas. La primera es que son momentos muy dramáticos y emocionantes. Tienen la calidad de un anime con producción entre Japón y Estados Unidos. Una delicia de contenido. Pero, también creo que salen porque no quisieron aventarse esos efectos especiales.

Vale la pena señalar que los movimientos originales de Street Fighter II son ciertamente ridículos y funcionan bien en un videojuego. Pero ¿qué tal un hadouken en el live action? De por si la pose es un poco exagerada. Ahora, lo que hace Andrew Koji para la coreografía del “abuguet” es una maravilla. Algo notable. Se la compras.
También Noah Centineo hace un trabajo importante durante cada movimiento coreografiado. Son estos detalles los que también hacen que el filme, a pesar de todo lo absurdo, sea muy valioso. Incluso Cody Rhodes lo hace muy bien con su “media luna”. Pero, bajo todo esto… Siempre hay una referencia y eso te hace seguir creyendo que la película es algo especial.
Entre guiños por todos lados y buenas caracterizaciones de Street Fighter
Entremos en un tema que es ciertamente de debate y que a veces los fans no entienden bien: “es que los personajes no se ven iguales”… No tienen idea cómo me molesta esta clase de comentarios. Si quisiera ver atuendos, mejor me meto a disfrutar una competencia de cosplay. Eso no funciona en una película, porque el cosplayer no es un actor y no se aprende diálogos y tampoco trabaja con tomas. Vamos, existe una labor histriónica que no sale así nada más.
Por ejemplo, el Akuma de Roman Reigns es sobresaliente, amenazante. Técnicamente es un personaje roto como en los videojuegos. Noah Centineo es un Ken que vive en los excesos y que trae una rencilla real con Ryu. Andrew Koji al inicio parece que no está hecho para el papel, pero conforme avanza la película, aplaudes su actuación. Incluso Callina Liang hizo un esfuerzo brutal al trabajar sus piernas para lucir como Chun-Li, porque cuando la anunciaron, lucía muy delgada para el papel.

David Dastmalchian tuvo el reto más complicado con Bison, porque finalmente este es un personaje que no tiene una especie de identidad definida. Vamos, la version de Street Fighter Alpha es muy diferente a la de SFII. Pero, en más de un momento le compras su maldad y su ridículo a la vez. No es un villano frustrado, es alguien que quiere más poder y va a hacer lo imposible para conseguirlo. Ya lo que son Vidyut Jammwal, Curtis “50 Cent” Jackson y Jason Momoa parece que están hechos para el papel. No hay falla con ellos. Hasta Andrew Schulz es un gran Dan Hibiki.
Pero, con tantas, pero tantas actuaciones, también hay que señalar que vienen guiños por todos lados. Por ejemplo, hay muchos recuerdos a aquella vieja película de anime de los 90’s. También en los movimientos especiales de los peleadores. Los autos, los escenarios. Todo tiene una razón de ser y está bien ejecutada.
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And I say… ve a ver Street Fighter… Ve a ver Street Fighter
Un detalle final que quiero abordar. La banda sonora. Tal vez este encabezado no tiene sentido, pero recuerda que una de las canciones centrales de la película de Street Fighter es What’s Up de 4 Non Blondes. Y pues ese “and I say… hey hey hey”.. Tan icónico de los 90’s, pues funciona perfectamente en el escenario de la película que, como ya te lo comenté, es de 1993.
Asimismo, el trabajo de Leo Birenberg and Zach Robinson es muy bueno, aunque en el fondo me hubiera gustado que se involucrara a Yoko Shimomura, que es la compositora de los videojuegos. Las demás canciones licenciadas también funcionan bien y van con toda la identidad del filme.

A final de cuenta, Street Fighter no es para tomarse en serio… aunque también con tantas referencias, pues terminas enganchado porque sigues a la franquicia desde hace más de 3 décadas.
¿Vale la pena? Sí, ve a ver Street Fighter ahora que se estrene en cines el 15 de octubre de 2026. No te vas a arrepentir. No te pierdas de esta y otras críticas de películas suscribiéndote a nuestro feed de Google News.


