Beastro
Overall
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Mecánicas de juego - 85%85%
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Historia - 85%85%
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Música - 70%70%
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Gráficos - 80%80%
Summary
Beastro construye una fantasía donde alimentar, esperar y cuidar importan tanto como luchar. Su mezcla de simulación, cocina y cartas sostiene una historia que reivindica el valor de las labores invisibles.
- Género: simulador de vida, aventura, juegos de cartas, roguelite, indie games.
- Plataforma: vía Steam, PS5, Xbox X/S.
- Estreno: 11 de junio de 2026.
- Publicador/Editor: Kepler Ghost.
- Desarrollador: Timberline.
Beastro llegará pronto a las plataformas, será un título bastante auténtico y divertido. Es protagonizado por Panko, un chef que sobrevive atrincherado en una ciudad amurallada y que nos permitirá barajar, en varios sentidos, las mecánicas mientras se cocina una narrativa jugosa. El título basado en la exploración viene de la mano de Timberline que lanzó en 2020 The Red Lantern.
Beastro narra la historia de un mundo que pone a la comida como núcleo narrativo y mecánico, es cierto, esto no es nuevo, sin embargo, el título de Timberline logra permanecer en la memoria y permite construir un juego dinámico, fresco, lo suficientemente lúcido y conciso, atravesado por una narrativa que invita a reflexionar sobre el valor de las labores cotidianas.
El título nos recuerda una cita fantástica de Virginia Woolf:
“No se puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no se ha comido bien”,
Beastro se erige en esta idea y a continuación destripo por qué lo consideré así; sin mayor preámbulo, destripo el asunto, te dejo mi impresión del juego.
Beastro, y la comida como motor de lucha
Beastro presenta una ciudad amurallada como único espacio seguro, en su mundo, existen amenazas oscuras y héroes que están dispuestos a salvar a la comunidad aún a cambio de sus propias vidas. Sin embargo, Flambé, un héroe que es también una especie de deidad del fuego, no consigue cerrar uno de los portales que habilitan la entrada de monstruos. No es sólo que no llega a tiempo, sino que le hieren de gravedad, así llega a Palo Pori, ahí conoce a Panko, un chef que le pide que descanse lo suficiente y se recupere por completo antes de partir nuevamente, y pese a que pone resistencia, comprende lo que Panko quiere decirle, el descanso es importante.
Nuestro protagonista es especial: un narrador al margen que, no obstante, es la vértebra de la heroica misión. Además, tiene una ideología clara: no puedes hacer lo que debes si estás débil, priorizar y organizar también es una habilidad heroica. Su propio rol es un sostén importante en una comunidad, y ello apunta a que todos somos necesarios para los demás, aunque no nos demos cuenta, y los demás también nos aportan diariamente.
Panko no lucha, es cierto, pero hace algo que permite esto de manera fundamental.

Luego de encontrar a Flambé, le prepara comida especial, y se percata de que su fiel compañero mentor no está. Es absurdo, aparece alguien y desaparece otro, dice él mismo. Añade que Panko necesita de su ayuda para cocinar, pero no puede ir a buscarlo, pese a saber de la crisis porque no resistiría.
Ante esta situación, Flambé ofrece su ayuda, ya que debe quedarse, puede apoyarle a cocinar en el restaurante. Si bien, él acepta, siente preocupación, investiga por todas partes y finalmente se resigna y continúa con sus labores.
A final de cuentas, comprende que él no sobreviviría fuera de las murallas, y solamente puede hacer lo que corresponde desde sus habilidades. Así, opta por apoyarse de Flambé mientras continua con su rol y aguarda con mucha esperanza a su mentor.
De esta manera, desde el principio se destaca el rol de Panko, la historia principal enfoca la espera: del amigo, de la recuperación de Flambé, de las batallas contra enemigos… El tiempo de la cocina rige la acentuación del videojuego.

Hasta este momento, Panko teje el tiempo que prioriza la preparación de la comida para que los Guardianes y héroes derroten a las criaturas que amenazan la paz del mundo, pero no serán capaces de hacerlo si no tienen una dieta adecuada. Así, es fundamental en la protección del mundo, pese a que no acabe de reconocerlo.
La historia va así: alimentar héroes, pero no están sencillo.
Así se juega Beastro: la comida, la fuerza y la sensibilidad
Con base en esta historia, Beastro consigue generar de manera armoniosa mecánicas dulces pero exigentes. Para comenzar, tenemos tres etapas del día: la primera en que generalmente buscas, cultivas, pescas… los ingredientes que necesitas para el menú que seleccionas. Por la tarde, puedes realizar las misiones secundarias y hacia el final, toca la parte de abrir el restaurante y mantener a tus clientes satisfechos. Tras ello, aún puedes realizar algunas misiones e irte a la cama para cerrar el día con broche de oro.
Este marco de tiempo habilita las posibilidades mecánicas que Beastro aprovecha al máximo. En principio, tenemos un mapa fluido que permite mirar los resquicios de todos lados, la fluidez de tu personaje con la cámara que manejas se adapta a tu habilidad de movilidad, lo que permite que disfrutes de manera excelente tu exploración que, en mi tiempo de juego, nunca se pertubó.

Y esta exploración se vuelve cada vez más dinámica, en principio buscas objetos que te permiten obtener ingredientes, por ejemplo, gusanos para pescar, hierba para los animales, semillas para plantar, desde luego, está la vertebra de simulador en la que usas los objetos que conseguiste: pescas, reparas, cultivas; pero más tarde, también puedes arreglar objetos (tuyos y de los demás) para mejorar tu restaurante. Incluso hay una pequeña personalización para tu espacio que, si bien es bastante limitada, no por ello es menos curiosa.
Las actividades que realizas para obtener lo que necesitas suelen ser misiones principales, pero devienen varias secundarias que aportan a la dinámica jugabilidad y narrativa. Además de las interacciones, elegir el menú del día es otra cuestión y prepararlo te mandará directo a los simuladores de restaurantes en los que la presión tiene un papel fundamental en la consideración del tiempo, tanto de los alimentos y su preparación como de los comensales y sus nervios ante la espera. Añade que, podrás modificar los platos de acuerdo a las exigencias particulares de tus clientes, priorizando en esto, a los Guardianes que dependen de ti para tener un rendimiento especial.

En medio de esto, en el simulador de restaurante, se despliega la dinámica de elegir los ingredientes: seleccionarlos, combinarlos, cortarlos, freírlos, y nos presenta minijuegos clásicos muy disfrutables que pondrán a prueba tu pulso y tus reflejos. Por otro lado, llevar los platos a las mesas adecuadas y en tiempo será un nuevo reto.
Y ello no será todo, tras estos minijuegos que devienen tras el esplendido simulador, tendremos un juego de cartas que no es tan sencillo como parecería, cuesta arrancar, tanto en vincularte a él como agarrarle el truco. Es un tema de turnos, pero que se enfoca en la teoría de sabores: anular, potenciar, neutralizar. Luego de que ofrezcas la comida a los heroicos guardianes, ellos saldrán a realizar sus quehaceres de héroes, y tus preparaciones serán fundamentales, debido a que responden al gusto del héroe y sus peticiones previas.
Desde luego, los enfrentamientos en el juego de cartas son progresivos, comienzas con combinaciones básicas de cartas y con monstruos menores, no obstante, el nivel de tu baraja sube, no sólo en cuestión de sabor, sino en la combinación frente a las cartas del oponente. La animación de la batalla es bastante clásica en el juego de cartas, pero al ser los monstruos curiosos, también genera su propio sello.

Los clientes realizan sus reservaciones —y de hecho eres capaz de cancelarlas si no encuentras los ingredientes a tiempo—, tras ello salen a la batalla y nosotros tenemos las posibilidad de jugar como héroes cuando nos cuentan cómo les fue en su expedición.
El retelling de la aventura se arma con nuestras propias habilidades gestionando la batalla por medio del sabor.
A mí no me gusta mucho el juego de cartas, por lo que disfrute especialmente la mecánica de simulador y los minijuegos de cocina. Sin embargo, cada uno de los apartados responde al otro de manera armoniosa y están tanto implementados como desarrollados de manera limpia.
Beastro mezcla simulación cozy, cocina y deckbuilding de forma sorprendentemente orgánica.

Los sonidos de la freidora y los colores del sabor
El apartado de sonido siempre tarda más en hacerse uno con el videojuego, especialmente porque la saturación de otros elementos suelen guiar la atención a otros elementos, en Beastro el sonido se funde, sin ser especial, pero tampoco pasa desapercibido, quizás debido a que no están sencillo ignorar la freidora, por mencionar algo.
No obstante, lo que disfrute especialmente fue el apartado gráfico, los personajes son todos animalitos en forma “humana” que además, son una especie de fusión de razas, todos son amables y genuinamente divertidos y cálidos. Existen de varios tipos, conocemos en principio a aquellos que están en los diferentes locales de Palo Pori, pero también están los guardianes que son guerreros y no artesanos, lo que permite otra lectura de las figuras. En este sentido, Beastro abre la idea de la comunidad: el respeto, el apoyo y el carisma.
Por otro lado, la villa es un placer, es cierto que es pequeña, pero tiene distintos niveles, y todo lo que se necesita: la granja, la costa, los demás locales especializados que, por pocos que sean, habilitan muchas posibilidades para las misiones menores. A final de cuentas hay una casa de té y una biblioteca que se adaptan perfectamente a las tareas cozy de dentro de la villa, desde la investigación hasta la exploración.
Los niveles de la villa a modo de laberinto fluyen de manera deliciosa, el aspecto de las estructuras y de los personajes es bastante amigable, por otro lado, su estética que está entre verano y primavera, simplemente permite que el jugador se adentre en un tiempo feliz, que se tensa de manera eventual, pero que jamás genera sentimientos más complicados.
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¿Para qué tipo de jugador está hecho Beastro?
Beastro definitivamente es un título limpio en todo sentido, genera dinámicas coherentes con la historia de su mundo y mantiene una lúcida crítica con respecto a las labores “menores”, el tiempo, y la protección y cuidado del ambiente y de uno mismo.
El título es restaurador en todo sentido, desde la narrativa como manifiesto sólido, hasta el armazón mecánico y el diseño visual, es coherente, dinámico y especialmente divertido, sin dejar de lado el sentido de relajación y descanso mientras disfrutas una día a día, imprimiendo sensaciones y experiencias interesantes.
Si te laten los títulos cozy de simulador, este permitirá que idees una nueva maqueta mecánica, los jugadores noveles de cartas también pueden darle una oportunidad. La fluidez y armonía del título a nivel mecánico, la historia y personajes carismáticos adicionados al diseño visual son un placer encomendando al verano.
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Jugamos Beastro en PC con un código proporcionado por un representante de Timberline.


