Yakuza Kiwami 3 and Dark Tides
Overall
-
Mecánicas de juego - 74%74%
-
Historia - 78%78%
-
Música - 72%72%
-
Gráficos - 80%80%
Summary
Yakuza Kiwami 3 luce y se siente moderno, con combates más ágiles y un extra (Dark Ties) que brilla en sus cinemáticas y el estilo de Mine. Pero el remake paga el precio: atmósfera más “limpia”, minijuegos reciclados, actividades obligatorias que cortan el ritmo y un nuevo estilo tan fuerte que diluye el reto. También hay recortes (Revelations, hostess) y decisiones de casting que distraen. Gran paquete, pero irregular. Para veteranos, algunas reescrituras pesan; para nuevos, es la vía más cómoda.
- Genero: Acción Aventura
- Plataforma: PS5, Xbox Series X|S, PC, Nintendo Switch 2
- Estreno: 12/02/2026
- Publicador: SEGA
- Desarrollador: Ryu Ga Gotoku Studio
Cuando una saga vive de su legado, cada remake es una promesa… y una amenaza. Promesa, porque te permite revivir un capítulo clave con estándares modernos; amenaza, porque tocar “lo que fue” siempre implica reescribir “lo que significa”. Eso es exactamente lo que ocurre con Yakuza Kiwami 3 and Dark Ties: un paquete grande, con momentos brillantes, ideas nuevas y una presentación más espectacular, pero también con decisiones que se sienten agresivas, desparejas y, en algunos casos, innecesarias.
La entrega original (Yakuza 3) siempre tuvo un lugar especial: no solo por su trama, sino por el contraste emocional y visual entre Kamurocho y las playas de Okinawa, y por la forma en que empujaba a Kazuma Kiryu a intentar —sin éxito— escapar del inframundo para construir algo parecido a una vida normal. Este remake conserva “los trazos gruesos” de esa historia, pero altera suficientes piezas como para que el resultado se sienta, por momentos, como otra obra con el mismo argumento.
Y aun así… hay cosas que hace muy bien. Algunas, incluso, son de lo mejor que ha mostrado la franquicia en años.
Yakuza Kiwami 3, punto por punto
Yakuza Kiwami 3: un remake que quiere ser “la versión definitiva”
En lo técnico y en lo inmediato, el salto se nota. El remake reconstruye entornos y personajes con un motor moderno, lo que trae consigo modelos más detallados, animaciones más pulidas y una puesta en escena que, en secuencias clave, se siente “de nueva generación”. En especial al inicio, cuando el juego te coloca en un espacio de duelo y memoria, el mensaje es clarísimo: esta cadena de remakes no es un “extra”, es la nueva línea narrativa “oficial” de la saga.

Y esto tiene dos lecturas:
- Positiva: hace más accesible un juego que, con el paso del tiempo, ya pedía un rediseño serio.
- Negativa: esa modernización “uniforma” la identidad visual y le quita parte de la mugre, el grano y el carácter que distinguían a cada entrega.
El resultado es un Kiwami 3 que no se ve mal (al contrario), pero que a veces se siente demasiado “limpio” para una historia que, por naturaleza, debería oler a humo, callejón y decisiones horribles.
También te recomendamos: Evangelion ayuda a que te ganes su corazón con esta joyería de 30 aniversario
Lo mejor: combate más versátil y un estilo alterno potentísimo
Uno de los cambios más notorios está en el sistema de pelea. Aquí se introduce un estilo secundario inspirado en artes marciales de Ryukyu, con acceso directo a diferentes armas mediante comandos rápidos. En papel es un upgrade: más opciones ofensivas, herramientas defensivas, control de multitudes, estados como sangrado… y un ritmo más “actual”.
En práctica, también lo es. La curva de aprendizaje puede sentirse rara al inicio, pero cuando “hace clic”, el combate se vuelve muy satisfactorio… con un gran “pero”:

Este estilo está tan roto que desplaza al resto. Cuando un set te permite cubrir casi todas las situaciones (daño, defensa, control, aturdimiento, presión constante), el incentivo para experimentar se derrumba. Y eso impacta especialmente en jefes: en lugar de aprender patrones o administrar recursos con tensión, a menudo sientes que vienes armado con una caja de herramientas demasiado completa.
Aun con ese desbalance, hay una verdad difícil de negar: pelear aquí es divertido, rápido, vistoso y con opciones suficientes para que los encuentros comunes no se sientan como trámite.
Morning Glory y la “vida de tío Kiryu”: gran idea, ejecución irregular
Otro cambio importante es cómo se trata el orfanato Morning Glory. El remake intenta expandirlo con un enfoque tipo actividad secundaria: minijuegos de cocina, costura, granja, tareas del día a día y un sistema de progreso estilo “Daddy Rank” que sube conforme Kiryu atiende necesidades de los niños.
La idea es perfecta para el personaje: Kiryu no es solo un peleador, es un hombre que carga culpa, afecto y responsabilidad. El problema es que el juego no termina de integrarlo con fuerza al núcleo:

- Sí, hay momentos cálidos.
- Sí, es temáticamente coherente.
- Pero se siente poco incentivado y, a la vez, demasiado fácil de ignorar.
Paradójicamente, el contenido está “lo bastante grande” para ser un modo propio… pero no “lo bastante importante” para sentirse imprescindible, ni emocional ni mecánicamente.
Baddies Battles: la novedad en Yakuza Kiwami 3 que entretiene, aunque se siente pegada con cinta
Entre lo más llamativo está Baddies Battles, un arco donde Kiryu se ve envuelto con una banda de motociclistas y termina participando en peleas masivas tipo “gauntlet”, con arenas grandes y muchos enemigos a la vez. Es un sabor que recuerda a ideas modernas del estudio: más enemigos, más caos controlado, progresión con reclutas, vínculos, regalos y mejoras.

En términos de variedad, suma. En términos de “por qué está aquí”… no siempre.
Lo más criticable es que el juego te obliga a participar en ciertas actividades para avanzar la historia principal. Y cuando ese contenido no está tan pulido ni tiene un ancla temática poderosa, lo que debería ser “opcional y divertido” se convierte en “obligatorio y distractor”.
Lo peor de Yakuza Kiwami 3: recortes, reemplazos y una sensación de fatiga creativa
Aquí es donde el remake se mete en problemas serios, porque no se trata solo de gustos: se trata de identidad.

Hay decisiones que pueden sentirse como pérdida:
- Substories con un tono y estructura ya muy vistos (más cercanos al molde popularizado en entregas modernas), lo que genera sensación de repetición.
- Minijuegos y sistemas clásicos que ya no están (por ejemplo, la ausencia de Revelations se siente especialmente notable, porque aportaban personalidad urbana y reflexión ligera del propio Kiryu).
- Cambios de estilo visual y de iluminación que hacen que Kamurocho y Okinawa se parezcan demasiado, erosionando un contraste que era parte del alma de Yakuza 3.
Y luego está el tema más delicado: algunas decisiones de casting/modelado y la forma en que la captura de movimiento moderna puede sentirse fuera de lugar en ciertos personajes, reduciendo el “encanto” de animaciones antiguas que, aunque menos realistas, tenían una expresividad muy particular.
Dark Ties: el gran salvavidas de Yakuza Kiwami 3
Si el remake principal está lleno de altibajos, Dark Ties funciona como el “postre” que te reconcilia con el paquete… aunque tampoco es perfecto.
Este segmento nuevo (de tres capítulos) destaca por:
- Cinemáticas mucho más contundentes, con secuencias que se sienten más dirigidas, más tensas y con mejor ritmo.
- Un protagonista jugable con un estilo de combate muy disfrutable: rápido, combo-heavy, ágil, con capacidad de “juggle” y una vibra agresiva que contrasta bien con Kiryu.
- Un enfoque que expande el lore desde otra perspectiva, especialmente con el ángulo de un personaje con trasfondo financiero intentando entender (o chocar contra) el código yakuza.
No es una historia revolucionaria —es bastante “segura”— pero es efectiva. Y donde brilla de verdad es en el cómo se juega y en lo bien que se siente como cápsula narrativa con identidad propia.
Eso sí: también fuerza umbrales de progreso en sus actividades para avanzar, pero aquí se entiende un poco más, porque el contenido es corto y necesita sostenerse.
¿Deberías comprar Yakuza Kiwami 3?
- Si eres nuevo: este paquete es una puerta muy cómoda a un capítulo fundamental de Kiryu, con modernización suficiente para que no se sienta “viejo” de inmediato.
- Si eres veterano: vas a encontrar razones para disfrutarlo (combate, presentación, Dark Ties), pero también momentos donde sentirás que el juego reescribe la historia y el tono con demasiada prisa.
La sensación final es la de un proyecto ambicioso que quiere hacer demasiado: preservar legado, modernizar sistemas, reciclar minijuegos, insertar contenido nuevo y, además, reacomodar piezas narrativas para una continuidad “remake-first”. Y en esa mezcla, gana potencia… pero pierde sutileza.

¿Estás de acuerdo con la calificación? No te pierdas de esta y otras reseñas suscribiéndote a nuestro feed de Google News.
Jugamos Yakuza Kiwami 3 and Dark Tides en PS5 con un código proporcionado por un representante de Sega en nuestra región.


