Dragon Quest VII: Reimagined
Overall
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Mecánicas de juego - 92%92%
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Historia - 94%94%
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Música - 100%100%
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Gráficos - 90%90%
Summary
Dragon Quest VI: Reimagined no solo le da un segundo aire a un videojuego emotivo y sólido a la vez. Es una puerta de entrada muy entretenida a los RPG clásicos que muchos jugadores actuales van a disfrutar. Tienes los ajustes necesarios para sentirse moderno y nostálgico al mismo tiempo y te hará pensar que existen historias atemporales, justo como la de DQVII que sobreviven al paso del tiempo sin problemas.
- Genero: RPG
- Plataforma: PS5, Xbox Series X|S, PC, Nintendo Switch 2, Nintendo Switch 2
- Estreno: 5/02/2026
- Publicador: Square Enix
- Desarrollador: Square Enix
Hubo un estudio en 2025 que habló de la saturación de remakes y remasters por los que está pasando la industria de los videojuegos. Si bien sobran casos donde parece que el Publisher agarró una PC dedicada y se puso a remasterizar imágenes viejas a HD, también hay casos muy puntuales como el caso de Dragon Quest VII: Reimagined en el que se nota cómo hay mucho cariño por un juego que parecía se iba a quedar atrapado en un PlayStation o un 3DS. Ojo, esto último no es nada negativo, pero tal vez este título requería un tercer aire.
Verás, Dragon Quest VII, al momento de la publicación de esta reseña, tendrá más de 25 años de que salió en el PlayStation original. Vamos, de este lado del charco aún era conocido como Dragon Warrior y lo publicaba Enix (no Square). Si bien contaba con los tradicionales diseños de Akira Toriyama, el juego se alejaba un poco de las entregas previas donde realmente debías volverte un caballero y ser acompañado por otros héroes.
Eso sí, todos los elementos que deben ir con la franquicia estaban ahí: nombres chistosos, magias básicas, un mundo enorme por explorar y los monstruos que siempre nos han acompañado más un puñado de nuevos que tenían apariencias divertidas y espantosas al mismo tiempo.
El chiste de esta entrega era lo sólido de sus protagonistas y lo sólida de su historia. No se andaban con chistes. Eran unos jóvenes que se propusieron irse de aventura y que no dudarían que cumplir con su misión. Sí, suena a algo muy simple con la temática de “tanta curiosidad mató al gato”, pero los valientes que tenemos en pantalla cuentan con personalidades únicas y por eso te quedabas con ellos durante horas.
Drago Quest VII: Reimagined, punto por punto
Un viaje desde una época en que las cosas eran simples
Dragon Quest VII Remimagined nos presenta a un héroe que te recordará a Goku de pequeño, pero con un traje verde muy humilde. Sus amigos Keifer, heredero del reino de su padre es un chico que solo quiere irse de aventuras. Y también está Maribel, quien tiene una especie de actitud mandona y no se quiere apartar del protagonista porque él se la pasa de aventura en aventura.
Tu primer escenario – porque son varios – es la isla de Estard. Este sitio en medio del mar te presenta la primera premisa: ¿Acaso somos los únicos en este mundo? Este Dragon Quest no pierde la inocencia que una aventura fantástica debe proponer y cómo el descubrimiento debe traer una recompensa o, en su defecto, alguna clase de enseñanza.

La curiosidad de Keifer y el protagonista van de la mano. Por ahí se cuela Maribel, quien tu sabías se iba a juntar con ustedes porque se ve que tiene una personalidad muy metiche… Sin embargo, es la primera que se va a quejar por la situación. Asimismo, la manera en la que todo comienza va encaminada en resolver un misterio. Se dice que Estard no es la única isla en este mundo, pero ningún marinero se las ha encontrado.
La manera en que se desenvuelven los misterios de las islas es ágil, muy bien pensado y realizado. Ni se siente tan corto y tampoco es algo lento. Esto hace que el juego se sienta muy ágil. Pero para que esta narrativa se desarrolle, debes encontrar fragmentos de piedras y ahí es donde se da la lata. Es como si tuvieras una especie de puzzle enorme por resolver, acompañado de una historia fantástica que disfrutas de principio a fin.
No es el primer remake, pero sí el que merecemos
Ojo, esta no es la primera vez que Dragon Quest VII recibe el tratamiento de remake o, en su defecto, una edición con muchas mejoras visuales. En su momento, este título que vio la luz primeramente en el primer PlayStation en los inicios del milenio actual volvió a salir en el 3DS, cosa que debió sorprender a propios y extraños. Este título tuvo muchos ajustes interesantes y útiles que le brindaron un segundo aire.
Ahora, varios años más tarde, llega esta nueva presentación en Dragon Quest VII: Reimagined que cuenta con una serie de cinemáticas muy sólidas y una música orquestada que enamora tus oídos. Vamos, el primer referente inmediato cuya calidad de presentación es parecida es la de Dragon Quest XI.

El tratamiento que le dio Square Enix al juego fue brutal. Mejoró en más de un apartado. El rediseño de las islas, los personajes y volver a grabar la música hizo que se sintiera un cariño como pocas veces se ve en esta clase de remakes. Claro, sí hay algunos ajustes aquí y allá para que la narrativa se sienta mucho más ágil, pero fueron cambios muy útiles que le dieron una segunda vida a una historia que, insisto, es muy hermosa y simple a la vez.
Ahora, toquemos ese debate de nuevo donde discutimos “por qué siguen vendiéndonos lo mismo”. Primero que nada, si bien tiene Dragon Quest VII en el título, esta presentación dista de ser idéntica a la de PlayStation y 3DS. Claro, no podemos hablar de cambios radicales como el de Final Fantasy VII Remake, pero sí contamos con ajustes suficientes como para que no sientas que le das una segunda o tercera vuelta al mismo título.
Combate sencillo, pero muy efectivo
Los cambios en las mecánicas de combates de la serie de Dragon Quest siempre fueron graduales. La vista del combate fue evolucionando. Vieron que tal vez ya no era tan amigable estar viendo como se hacía un daño imaginario a los monstruos. También la magia fue evolucionando y fueron añadiéndose habilidades que ofrecían mayor profundidad.
Lo que nunca se perdió es que tu eligieras los papeles o que esto se vieran perfectamente reflejados en los personajes. Bueno, lo de que Dragon Quest VII es una especie de transición. Por ejemplo, tu protagonista no es un espadachín caballero formal, o incluso un héroe. Es una chiquillo que así como blande la espada, también puede lanzar magia, pero una muy dedicada al mar, pues esa es su región.

Keifler es más una especie de caballero, aunque sea el príncipe heredero. El sí no tiene magia para nada. Asimismo, Maribel tiene mucha magia y diversidad de armas. Más adelante se te une un amiguito más, pero no tiene sentido spoilerear lo que tal vez se ve en los tráilers… Mientras aúllas a la luna.
Sí, todo es muy sencillo. Puedes hacer que los personajes peleen solos o tu haces todo: tienes estrategias, habilidades muy específicas para cada personaje y un sistema que por su simpleza, se vuelve entretenido.
Una progresión para todos los niveles
Dragon Quest VII: Reimagined puede ser tan complicado como sencillo como cada uno lo desee. No se trata de un juego rebuscado en el que te tienes que clavar sumando o restando parámetros. Primero comienzas con armas muy sencillas, pero que en algunas ocasiones ofrecen una característica muy puntual: una daga que al tocar al enemigo va a envenenarlo, un látigo de púas que reparte daño a un grupo de enemigos y demás.
Eso sí, conseguir armaduras adicionales puede ser un problema, al menos económico, porque al principio todo está bien caro y la mayor parte del tiempo estás lo que sigue de pobre. Conforme vas derrotando a los villanos, obtienes dinero, el cual puede intercambiar por productos y servicios. Las ropas y armas que vas consiguiendo durante las batallas también los puedes vender y más o menos así recuperas algo.

El caso es que Dragon Quest, desde un inicio, te dice qué tanto deseas tryhardear. Por ejemplo, puedes ajustar el juego para que después de que le ganes a los monstruos obtengas mucha recompensa o, en su defecto, recuperes puntos de salud. También puedes pedir que los puntos de magia se regeneren después de cada combate, pero tal vez eso ya sea una capa de dificultas que, retirada, le quita todo el chiste a la experiencia.
Ya si de plano no tienes paciencia, puedes hacerlo mucho más sencillo. No al nivel de que el juego se complete solo, pero sí para que tal vez te vayas enfocando en la historia principal. Lo que sea de cada uno, la decisión de que la experiencia sea así, tal vez haga que muchos que no conocen la franquicia la empiecen a disfrutar sin barreras de dificultad.
Una historia simple, pero tal vez la más emotiva de toda la serie y con personajes memorables
Dragon Quest VII: Reimagined tiene algo muy interesante en su narrativa y está relacionado con algo muy peculiar. Aquí el mundo no está directamente en peligro porque algún señor malvado hiciera de las suyas. Más bien, tu deseas descubrir qué fue lo que pasó y por qué estás en una isla abandonada… No a su suerte, pero tal vez sí a su soledad.
Asimismo, el desarrollo de la aventura es tal que de verdad sientes que vale la pena seguir paso a paso por todo este mundo enorme que esconde tablillas de piedra que te llevan a diferentes lados. Como te lo comenté antes, Dragon Quest VII se siente como una aventura hecha puzzle pero con elementos de RPG muy sólido.

Por otro lado, el juego está lleno de emotividad en todo momento. Creo que este es el punto más sólido de todos. Porque si bien tu eres el que salva el día, también eres el espectador de cuando un anciano vuelve a abrazar a alguien un niño se encuentra de nuevo con su mamá. Todo eso pesa, aunque parezca que no. Asimismo, Dragon Quest VII tiene sus momentos bien oscuros y tristes. No tienes de otra más que tragar saliva y aguantar. Incluso tal vez creas que la regaste en una toma de decisiones.
Cada uno de estos apartados hacen que el juego de verdad se sienta como una maravilla por vivir. Es simple, sin embargo, al mismo tiempo es atemporal. Tienes personajes sólidos, una aventura que tiene mucho que aportar un sistema amigable para que te quedes pegado durante horas.
Su apartado visual y sonoro es sobresaliente
La presentación de Dragon Quest VII: Reimagined es algo que te va a volver loco. Pareciera que no, pero el rediseño de todo el escenario fue hasta cierto punto artesanal. Las animaciones de los monstruos se ven increíbles, los movimiento y expresiones de los protagonistas también quedaron geniales.
Digamos que ahora nuestros héroes y villanos parecen figuras de colección articuladas, de esas caras que se agotan en su día de lanzamiento. Digamos que se aprovecha mucho la capacidad de las consolas actuales y se presenta un producto que cuya presentación cumple cabalmente con la tarea de no solo invitarte a jugar, también de darte cierto sabor a nostalgia.

Por otro lado, también tenemos la figura musical que le da a Dragon Quest como pocas. Me gusta imaginar que juegas con una orquesta de fondo, volviendo cada ataque y encuentro contra un enemigo un elemento épico que quieres dejar grabado en tu mente. Claro, por momentos caes en la inevitable cuestión de lo repetitivo, como sucede en todos los RPG, pero en el mediano plazo te acostumbras.
Ahora bien, jugué en Nintendo Switch 2 pensando que lo ideal era llevarlo a todos lados, sin embargo, me encontré que este es un título para disfrutarse mucho más en una pantalla enorme. Algunos detalles que no están tan bien son unas neblinas en los bordes cuando estás explorando las islas. Eso, la verdad, ya no está tan bien.
Una localización que te saca de onda, pero que entiendes con el paso del tiempo
Como buen necio que soy, jugué Dragon Quest VII con voces en japonés, pero también con sus diálogos en español. Esto lo hago porque me gusta tener el idioma original como base, pero al mismo tiempo leer la localización para nuestra región. La cosa es que me llevé una sorpresa.
Bueno, la localización de Dragon Quest VII: Reimagined tiene como unas libertades creativas que se sienten forzadas al principio. Cuando escucho el japonés, pues me encuentro algo sencillo, como lo que ves en un anime o otros videojuegos, pero los diálogos están super adaptados y con modismos, empezando por México.

Pero conforme avanza la aventura, te encuentras que las demás islas tienen otros “dialectos”… Eso le da variedad e identidad a la experiencia. No esperas que de una isla a otra hablen idéntico, a pesar de que vivan en el mismo mundo. Al principio fue algo incómodo, pero luego se volvió gracioso y después lo adopté.
Me encantó la forma en que la localización de Dragon Quest VII se logró. No sé si esto se pueda repetir en un futuro, pero el resultado fue sobresaliente. Ya si el juego hubiera contado con doblaje para nuestra región, pues me voy de espaldas. El resultado también sería sobresaliente y muy entretenido.
Con todo esto, creo que vale la pena darle respuesta a la última pregunta que acompaña a esta reseña…
¿Deberías comprar Dragon Quest VII: Reimagined?
Dragon Quest VII: Reimagined es una compra obligada para todos los fans de la serie y que, especialmente, aman con pasión a esta entrega. Se lo dije a unos amigos, guardando proporciones, este es el FFIX de los Dragon Quest. Quien le sepa a los FF sabrá a qué me refiero. Y espero que con esto quede claro qué otro RPG de ellos necesita un remake parecido.
Sus ajustes visuales hacen que Dragon Quest VII: Reimagined se sienta atractivo, sin embargo, sus mecánicas atemporales e historia lo vuelven en una experiencia por la que todo buen gamer que se jacte de serlo, pues debe pasar. Ya si crees que está muy caro, pues cambia unos juegos o búscalo en oferta, no te vas a arrepentir.

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Jugamos Dragon Quest VII: Reimagined en Nintendo Switch 2 con un código proporcionado por un representante de Square Enix en nuestra región.


