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Mario Tennis Fever: por fin un Mario deportivo con sustancia, caos y estrategia en cada punto

Mario Tennis Fever renueva la serie con raquetas Fever, gran variedad de modos y aventura sólida, aunque su progresión RPG es floja.

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Mario Tennis Fever
Overall
86%
86%
  • Mecánicas de juego - 88%
    88%
  • Historia - 84%
    84%
  • Música - 86%
    86%
  • Gráficos - 86%
    86%

Summary

Mario Tennis Fever revitaliza la saga con las raquetas Fever: efectos locos, medidor de uso y sinergias que añaden estrategia real al caos. Su modo Aventura es más robusto de lo habitual y la variedad de modos sostiene la rejugabilidad. Eso sí, la progresión RPG se siente casi irrelevante y el enfoque arcade puede frustrar a puristas; el online dependerá de su estabilidad final.

  • Genero: Deportes
  • Plataforma: Nintendo Switch 2
  • Estreno: 12/02/2026
  • Publicador: Nintendo
  • Desarrollador: Camelot Software Planning

Mario Tennis Fever: lo mejor y lo peor del regreso más inspirado del tenis en el Reino Champiñón


Durante años, los juegos deportivos de Mario han tenido un problema recurrente: lucen bien, suenan bien, son accesibles… pero se sienten “delgaditos”. Es decir, cumplen para una tarde de retas, pero rara vez se convierten en ese título al que vuelves por semanas para dominar mecánicas, descubrir profundidad o exprimir modos. Mario Tennis Fever llega con una misión clarísima: romper esa tendencia. Y lo hace con una idea central tan simple como poderosa: un sistema de raquetas especiales que transforma cada intercambio en un juego de decisiones, lectura del rival y administración del caos.

¿La buena noticia? Funciona. ¿La no tan buena? En el intento, también aparecen algunos tropiezos de diseño que impiden que sea “perfecto” para todos: un progreso tipo RPG que casi no se siente, ciertos momentos donde el desorden le gana a la justicia competitiva y un online que, al menos en pruebas tempranas, deja dudas.

Aun así, el balance final es muy positivo: este es el Mario sports más convincente en mucho tiempo, y uno que por fin entiende que el “party game” y el “competitivo casual” pueden coexistir… siempre que haya un buen gancho jugable. Aquí lo hay.

¿Qué hace especial a Mario Tennis Fever?

En el núcleo, Mario Tennis Fever sigue siendo tenis arcade con ADN clásico: botones para golpes básicos, variaciones como topspin y flat, combos para tiros como drop y lob, posibilidad de cargar golpes y ejecutar power-shots. Todo esto construye el bucle de piedra-papel-tijera que ha hecho que la serie sea accesible: decidir qué tiro usar, dónde colocarlo y cómo posicionarte para responder al regreso.

Hasta aquí, todo familiar.

Pero la serie llevaba entregas coqueteando con la idea de convertir el tenis en algo más cercano a Mario Kart: efectos grandes, espectáculo y “no te lo tomes tan serio”. La diferencia ahora es que el nuevo sistema no solo mete locura: también mete estrategia.

Mario Tennis Fever. Mario tras una bola
Fuente: NIntendo

Mario Tennis Fever y las raquetas Fever, el gran acierto jugable

El corazón de esta entrega son las Fever rackets, raquetas especiales con efectos que pueden cambiar por completo un punto. Algunas te dan un dash dorado para cruzar la cancha como si ignoraras la física. Otras generan un doble sombra que ayuda a cubrir espacio. Muchas crean zonas de peligro en el lado del rival: hielo, volcanes, Thwomps, hongos mini que encogen, y un largo etcétera de trampas y molestias que convierten el rally en un “minijuego dentro del partido”.

El riesgo obvio de un sistema así es que todo se vuelva injusto: “gana quien tiene la raqueta más rota”. Pero aquí entra la decisión inteligente: no puedes usar los efectos cuando quieras. Existe un Fever meter que se llena durante los intercambios, así que Mario Tennis Fever te pide pensar en cuándo activar tu ventaja y cómo aprovecharla. Usarla demasiado pronto puede desperdiciar una ventana. Guardarla demasiado puede hacerte perder el punto antes de sacarle jugo.

Mario Tennis Fever,, Luigi se despacha a Mario
Fuente: NIntendo

Ese simple medidor cambia la mentalidad: no solo estás jugando tenis, estás jugando timing, lectura y manejo del momentum. Y lo mejor: se presta a sinergias muy divertidas entre personaje y raqueta.

Un ejemplo claro: un personaje lento puede sentirse limitado por movilidad, pero una raqueta que te dé un burst de velocidad lo convierte en una amenaza real. En vez de “todos juegan igual”, la combinación personaje/raqueta termina definiendo tu estilo.

Lo positivo del sistema Fever

  • Hace que Mario Tennis Fever tenga identidad propia dentro de la saga.
  • Suma profundidad sin complicar los controles base.
  • Incentiva experimentar (y por tanto, rejugar).
  • Permite que un jugador menos experto tenga herramientas para competir… sin eliminar el techo de habilidad.

Lo negativo del sistema Fever

  • A veces el partido se siente “robado” cuando el rival te anota usando un hazard que ocupa media cancha.
  • Hay momentos donde la diversión arcade se impone sobre la claridad competitiva, y eso puede irritar a quienes quieren un tenis más “puro”.
  • El aprendizaje de algunos efectos puede ser desigual: hay raquetas que entiendes al instante, y otras que requieren varias partidas para sentir que no estás jugando a ciegas.

Afortunadamente, Mario Tennis Fever también te deja usar raquetas estándar si quieres algo más tradicional. Pero la realidad es que Fever rackets son el punto: sin ellas, esto sería un buen Mario Tennis más. Con ellas, se convierte en una propuesta con personalidad.

Mario Tennis Fever tiene un modo Aventura que, por fin, sí se siente como “contenido”

Otro de los grandes aciertos es el Adventure mode, que sirve como tutorial extendido, modo historia y paquete de retos. Dura alrededor de cinco horas, lo cual ya lo coloca por encima de varias propuestas recientes de la línea Mario sports.

La historia es ligera, caricaturesca y funcional: Daisy se enferma, aparece la promesa de una fruta mágica y, claro, Wario y Waluigi tienen su agenda. En el camino, Mario Tennis Fever se da el lujo de hacer algo ridículo (en el buen sentido): transformar a varios personajes en bebés. Es el tipo de excusa que Mario siempre ha usado bien para justificar tonterías encantadoras.

Mario Tennis Fever,, Bowser jr. contra Bowser
Fuente: NIntendo

Lo importante es cómo se usa esta campaña: te enseña un tiro, y luego te pone un minijuego de entrenamiento para dominarlo. Te aplica quizes rápidos sobre mecánicas. Te manda a pruebas prácticas que son partidos con condiciones especiales. Y más adelante, cuando el mapa se abre, comienzas a descubrir retos que juegan con la idea del tenis como “herramienta” para resolver situaciones: pegarle a objetivos móviles, romper obstáculos, responder a patrones raros, etc.

No todo es revolucionario, pero sí se siente como un modo construido para sostenerte, no como algo puesto “por cumplir”.

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El gran pero de Mario Tennis Fever: el progreso RPG se siente flojo

Mario Tennis Fever coquetea con una progresión de niveles y estadísticas. El problema no es que exista, sino que se percibe muy poco. Al inicio quizá notas un poquito de diferencia, pero con el paso de las horas el juego se vuelve casi idéntico sin importar si estás en nivel 10 o 40. La progresión termina siendo más un numerito que un sistema que cambie tu forma de jugar.

Esto afecta al modo Aventura porque te quita una motivación clásica: “me vuelvo más fuerte y eso se nota”. Aquí, muchas veces solo “le crees al juego” que mejoraste.

Mario Tennis Fever, Diddy Kong
Fuente: NIntendo

No es un desastre, pero sí se siente como una oportunidad desperdiciada: un sistema más claro (o con decisiones reales de build) habría hecho la campaña aún más adictiva.

Mario Tennis Fever tiene una buena variedad de modos que son el verdadero combustible de la longevidad

Donde Mario Tennis Fever se luce es en cantidad y diversidad de modos. Terminar la Aventura es solo el inicio del “loop” de desbloqueo y experimentación. Tienes torneos en singles y dobles, torres tipo gauntlet con margen de fallos, y modos especiales que cambian reglas: desde retos de anillos donde sumas puntos por precisión, hasta partidos con condiciones raras que alteran el espacio y el ritmo.

Además, hay canchas especiales. Algunas son puro fanservice visual, pero otras sí afectan gameplay: una con estética de pinball que mete elementos interactivos, otra que produce raquetas Fever aleatorias, y otra que reemplaza el marcador clásico por objetivos alternos (tipo recolectar “semillas” y detonar efectos de escenario).

Mario Tennis Fever, Peach modo especial
Fuente: NIntendo

Esto es clave: el gimmick principal es tan fuerte que el juego entiende que debe darte muchas maneras de usarlo. Y lo hace.

El multijugador de Mario Tennis Fever es divertido, con dudas en online

En local, esto está hecho para brillar. Las Fever rackets generan momentos de gritos, risas y “¡no inventes!” con una facilidad brutal, especialmente cuando aprendes a leer el caos y usarlo a tu favor.

En online, la experiencia puede variar. En pruebas tempranas reportadas, hubo lag al inicio que luego se estabilizó y se sintió bastante natural. GameChat para voz funcionó bien, pero el miedo es lógico: si al arranque hubo problemas, ¿qué pasará cuando los servidores estén a reventar?

Mario Tennis Fever, Diddy Kong contra Donkey Kong
Fuente: NIntendo

No es una sentencia, pero sí un punto a vigilar. Este tipo de juego necesita un online sólido para que la vida útil se dispare. Si el online responde, tienes título para largo. Si no, seguirá siendo increíble… pero más enfocado al sofá.

Mario Tennis Fever incluye un modo de control por movimiento, en plan Wii Sports / Switch Sports. Funciona y se entiende como extra para fiestas, pero está claramente apartado como un “bonus”, con menos opciones que el modo tradicional. Difícil verlo como el estándar para la mayoría, pero como anécdota para cambiar el ritmo, cumple.

¿Deberías comprar Mario Tennis Fever?

Si te gustan los juegos de deportes arcade y extrañas un Mario sports que se sienta completo, . Si eres competitivo “serio” y odias que una mecánica de caos defina puntos, quizá prefieras jugar con raquetas estándar… aunque ahí te estarías perdiendo la propuesta central.

Mario Tennis Fever es lo que debía ser: un juego que se presta para el party, pero que también tiene suficiente lectura y manejo de recursos para premiar a quien quiera dominarlo. No es perfecto: la progresión RPG es tibia y el online necesita demostrar consistencia. Pero el paquete general tiene una energía que la saga y los Mario sports necesitaban hace rato.

Mario Tennis Fever, Luigi se despacha a Mario
Fuente: NIntendo

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Jugamos Mario Tennis Fever en Nintendo Switch 2 con un código proporcionado por un representante de Nintendo en nuestra región.