En medio del reciente terremoto directivo en Microsoft Gaming, un nuevo reporte encendió el debate: varias fuentes internas habrían señalado a Sarah Bond —hasta hace poco presidenta de Xbox— como una de las responsables del declive de Xbox, especialmente por impulsar estrategias y campañas que habrían debilitado el mensaje de la consola.
El informe, firmado por Tom Warren (The Verge), cita a más de una docena de empleados actuales y antiguos de Microsoft que describen como “inevitable” que Bond fuera pasada por alto en favor de Asha Sharma, quien tomó el liderazgo tras la salida de Phil Spencer.
Xbox: por qué el reporte apunta a Sarah Bond
Según las fuentes consultadas, la narrativa interna cambió rápido: Bond pasó de ser vista como posible heredera del puesto a convertirse en “la cara” de varias decisiones impopulares.
Estas son las razones que más se repiten en el reporte:
- La campaña “This is an Xbox” habría sido impulsada por Bond y, de acuerdo con el texto, confundió el mensaje de marca al empujar a la gente a jugar en pantallas, teléfonos, portátiles u otros dispositivos en lugar de comprar una consola Xbox. Warren señala que esta estrategia molestó a muchos empleados dentro de la compañía.
- El giro “Xbox en todo” (móvil, cloud, PC) habría sido liderado por Bond bajo la dirección de Spencer, pero el reporte sostiene que no dio los resultados esperados y coincide con una etapa en la que las ventas de hardware han caído.
- Varias de las fuentes dicen que, en días recientes, muchos empleados se sintieron aliviados por la salida de Bond.

En paralelo, el mismo contexto de cambios ejecutivos —con Spencer retirándose y Sharma asumiendo— le dio aún más peso a la pregunta de “quién cargará con el costo” de los últimos años de Xbox.
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¿Fue realmente culpa de una sola persona? La discusión de “chivo expiatorio”
Aunque el reporte la coloca en el centro, también hay lecturas más cuidadas: algunas coberturas y comentarios señalan que culpar únicamente a Bond puede sonar a “scapegoating” (convertirla en chivo expiatorio) por fallas que fueron parte de una estrategia de liderazgo más amplia.
El propio Warren resume el dilema como un clásico: perseguir a los clientes del mañana (móvil y cloud) descuidando a los de hoy (consola).
Y ahora el foco cambia de manos: con Asha Sharma al frente, dentro de Xbox también existiría inquietud por su perfil ligado a IA y el temor de que “se fuerce IA en todo”, aunque Sharma ha enfatizado públicamente que no llenarán el ecosistema de “AI slop” y que los juegos seguirán siendo arte hecho por personas.
Qué sigue para Xbox tras el declive y el cambio de liderazgo
Con la reestructura, Microsoft intenta vender un “reinicio” de prioridades: más énfasis en grandes juegos, en reconectar con fans core, y en una plataforma que abarque consola, PC, móvil y nube sin perder identidad.
Mientras tanto, la conversación pública ya quedó instalada: si el declive de Xbox tenía un rostro al que culpar, el reporte dice que internamente se lo colocaron a Sarah Bond… aunque la historia real probablemente sea más compleja que un solo nombre.
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