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Hagamos un ejercicio simple para comenzar: finjamos que no existen los videojuegos de Uncharted. Que Nathan Drake es solo un jovencito hecho por Tom Holland y que realmente esta película es una introducción a esta franquicia.

Finalmente, eso es lo que nos pide esta película protagonizada por Tom Holland, Mark Whallberg, Tati Gabrielle, Sophia Ali y Antonio Banderas: que creamos en lo que nos muestran antes que imponer lo que ya sabemos. Es un acto de fe, tanto de los productores como del público.

Trailer de la pelicula de Uncharted
Mark Wahlberg y Tom Holland dieron vida a esta saga en el cine | Fuente: Sony

Adaptar videojuegos al cine es un asunto muy pero que muy escabroso. Las experiencias que hemos visto a lo largo de los años no dejan lugar a dudas de lo mal que lo han pasado todos los involucrados. Fiascos tenemos para aventar hacia arriba: desde la ambiciosa Assassin’s Creed con Michael Fassbender, hasta la ya de culto Street Fighter de Jean-Claude Van Damme.

Y es que los videojuegos no siguen la lógica narrativa de las series o las películas, porque no la necesitan. Sus factores más importantes están lejanos de ser lineales y concretos. En realidad, en muchas ocasiones son solo pretextos para pasar de un lado a otro en el título.

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La lógica de videojuego no es simple, porque es mágica. Requiere ser descubierta como una actividad lúdica, por lo tanto desde antes de que estén ahí, sabemos que las respuestas son específicas, únicas y siempre accesibles.

Este tipo de formación narrativa no es propia del cine o de aquello que se suele llamar incorrectamente “buen cine”, en donde las historias se van formando lentamente, ofreciendo respuestas y caminos que se llenan de formas orgánicas, con herramientas sumamente diferentes; aquí es donde chocan ambos medios.

Uncharted: un camino diferente

Bajo una nueva cara, PlayStation Productions tomó el control de las adaptaciones de las IP de Sony , que ahora tienen un desarrollo ejecutivo diferente y aquí es donde entran tanto The Last of Us (serie aún en producción) y Uncharted, ambas franquicias de Naughty Dog.

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En esta ocasión, la idea fue desligarse del videojuego y solamente tenerlo como base para brindar una experiencia nueva y al mismo tiempo blindarse de los errores que otras adaptaciones han hecho con anterioridad.

Así es como llegamos a esta adaptación, en la que Nathan y Sulli se conocen en un bar de Nueva York y la consecución de hechos nos aleja completamente de lo que podría ser la cronología Uncharted, en favor de una historia de acción lógica y simple, funcional para el cine.

Tom Holland Uncharted
Uncharted es una historia de origen divertida y llena de acción | Fuente: Sony

Tener a Tom Holland es al menos garantía de éxito. Sin embargo, por este mismo cambio de fórmula es evidente que habrá algunos cabos sueltos que serán imposibles de ligar y es ahí donde la película de Uncharted sufre más, porque a pesar de hacerse a un lado de su narrativa de videojuego y esa lógica mágica que rige las mecánicas cerradas y siempre pulidas de un título AAA, no puede escapar jamás de tener que regirse por reglas que de no seguirse terminarían por ser parte de su material original.

En general, lo que vemos en pantalla es una gran cinta de acción. Las secuencias de pelea son maravillosamente coreografiadas y, además, los efectos son muy naturales y balanceados, que también vienen de esa pulcritud visual que ha dado Uncharted a lo largo de los años.

Asimismo, tanto el Sully de Mark Wahlberg como el Nathan Drake de Tom Holland tienen una grandiosa química, que al mismo tiempo es por la construcción de sus personajes, tanto por las personalidades propias de los actores.

uncharted tom holland
¿Fue una buena idea desligarse de la cronología del videojuego? | Fuente: Sony

Esa misma relación ayuda a que la película transcurra con mucha naturalidad, al tiempo que se van presentando nuevos personajes, que si bien se plantean un papel cinematográfico, también parecen sacados de un videojuego y, muchas veces, sus diálogos parecieran interacciones con NPCs. Si esto fue hecho a propósito como un easter egg constante para los fans de los videojuegos, estuvo bien logrado; si, por otro lado, solo es síntoma de un guion deficiente… pues se dice y no pasa nada.

¿Qué esperábamos de Uncharted?

Posiblemente esta es la pregunta más grande que uno se hace al salir de la sala de cine. No sé realmente qué esperaba de esta película. Sé que no debía esperar una experiencia como la de los videojuegos, porque se blindaron para no regarla en ese sentido; tampoco esperaba Indiana Jones con Tom Holland… realmente creo que entré a la sala sin esperar casi nada, tal cual como la primera vez que probé un Uncharted en una PS3 prestada.

Es evidente que este es un blockbuster simplón y efectivista. Los riesgos que se tomaron son prácticamente nulos y, antes de arriesgarse con cualquier cosa, prefirieron probar con esta nueva apuesta con toda la pasividad necesaria para no incomodar a nadie.

Por un lado, es un buen recuento de referencias a los videojuegos que en ningún momento destacan para entorpecer o hacer confuso el arco argumental central; asimismo, la historia no se sale de sí misma en ningún momento. A pesar de contar con mucha información difusa, las historias derivativas, como la de Sam, no se hacen presentes salvo para resolver nuevamente un nudo dentro del centro de su cronología.

Sin embargo, esto mismo hace incrédulas muchas veces las formas y las soluciones a todo, pero finalmente eso es regirse bajo la lógica de los videojuegos. En este caso, los errores son programados, pero los aciertos pasan por la misma idea y forma de desarrollo.

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Así es como, de la nada, encontrar una bolsa de pólvora tiene la misma relevancia que descubrir un secreto de un mapa. No existe una construcción que nos lleve a conclusiones tan apresuradas o que nos haga sentir que descubrir un misterio tiene verdaderamente peso para Nathan. Sencillamente sucede.

Esto es completamente responsabilidad de Ruben Fleischer, que tomó el riesgo de la dirección de esta película, y que sigue con esa fórmula que le ha servido en Venom y Zombieland, con un fondo cómico sobre situaciones más serias.

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Tom Holland logra a un joven Nathan Drake | Fuente: Sony

Tampoco es que esto lo veamos lejos de nuestro en el panorama cinematográfico, es también el legado que Marvel introdujo y que es prácticamente una necesidad en toda película de gran presupuesto y también ese es un gran problema para poder reconocer una cinta respecto a las demás.

También esos problemas se encuentran en la construcción de los personajes, no en sí mismo en los actores, que personalmente creo que dieron un buen despliegue interpretativo respecto a lo que se les pidió desde la dirección y el guion.

El caso más notable fue el de Antonio Banderas, que nadie puede dudar de su calidad como actor y que, seguramente, hace tres años firmó su mejor actuación en Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar, pero que en esta ocasión se siente como un villano de juguete, con un papel un tanto patético, monolítico y sobre todo bastante incrédulo.

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El villano de Antonio Banderas no aprovechó la capacidad del actor | Fuente: Netflix

Pensándolo un poco más fríamente, esperaba decepcionarme de Uncharted como lo han hecho las demás películas de videojuegos. Sin embargo, la sorpresa fue bastante agradable, porque más allá de ser una gran película (que no lo es, por supuesto) sí es un blockbuster de acción entretenido y disfrutable.

Para los fans es una colección de easter eggs y para los nuevos en la franquicia será una historia de origen que tal vez les choque si pretenden iniciarse en la saga, pero que no verán ajena o demasiado lejana al vivir la verdadera historia de Nathan Drake.

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