La segunda parte de Chainsaw Man terminó con el capítulo 232, sin embargo, no se anunció una tercera parte. Mientras tanto, la serie de anime continua en proceso de serialización, ya que, el filme tras la primera temporada de anime adaptó únicamente el arco de Reze (que finalizó con el capítulo 52 del manga). Sin embargo, ahora que terminó la travesía de Denji, considero necesario dar luz a la belleza narrativa que fue Chainsaw Man. Más detalles a continuación, recuerda que estará lleno de espóileres.
No se confirmó una parte 3, se invitó a los lectores a seguir de cerca los proyectos de Tatsuki Fujimoto.
Si deseas enterarte de un breve resumen del episodio, puedes leer nuestra nota especial aquí: Así terminó Chainsaw Man: el regreso de un querido personaje y la elección de un camino.

¿En qué terminó Chainsaw Man?
Muy a diferencia de Demon Slayer, el nuevo camino de Denji se siente más sólido y coherente, y no por ello deja de sorprender.
El desenlace de Chainsaw Man consideró la creación de un nuevo mundo. Los cuatro jinetes del apocalipsis habían aparecido, y una única opción viable para sobrevivir era modificar el tiempo y espacio, como se anuncia tras el fin de este periodo escabroso en las Sagradas escrituras: un reinicio necesario, el caos anterior como parte de un ciclo.
El demonio motosierra era crucial para todo esto, y actuó como una especie de salvador, e incluso se le puede dar una lectura de “falso mesías”, a final de cuentas en la historia tenemos a dos Chainsaw Man y a Denji Man; sin embargo, algo sumamente interesante, es que, alejado de las grandes narrativas de salvación del mundo, Pochita, el perrito demonio, tenía como objetivo preciso proteger a su único vínculo humano, quien le causaba curiosidad y por quien desarrolló afecto.
Pochita ofreció un camino de crecimiento para Denji, fue su primer hogar y su único refugio en los tiempos más difíciles. Mutuamente construyeron lo que no habían tenido oportunidad de obtener de otras dimensiones: el apoyo, la compañía, la calidez, una familia.
Desde el principio de la historia, los demonios se vincularon, y Pochita decidió prestarle su corazón a Denji para que fuera capaz de cumplir todos sus sueños; además, sin querer, fue su monitor todo el tiempo y lo salvó en los momentos más críticos en los que, ante tanto dolor, la mente de Denji dejaba de funcionar. Pochita ofreció su poder y consuelo en todo sentido y a cada momento.
Más tarde, en tiempos aún más complejos —el asesinato de Aki, la muerte de Power—, Pochita ofreció un apoyo que fue más allá de lo físico y lo espiritual, se presentó como Black Chainsaw Man en la agencia de Red Chainsaw Man.
Más detalles aquí: ¿Quién es Chainsaw Man negro y por qué es importante?
Posteriormente, cuando llegó un momento decisivo en que Denji tenía que tomar una decisión: uno) conservar un hogar tranquilo o dos) seguir siendo Chainsaw Man, el protagonista eligió lo segundo. Esto provocó “más” daño para él, las primeras consecuencias fueron la grotesca muerte de Nayuta.
La historia del apocalipsis inminente siguió su curso. No obstante, algo cambió, luego de que Denji conozca a Asa Mitaka —un personaje que parte de orígenes similares a los de él, con traumas equiparables y carácter parecido—en quien encuentra una aceptación absoluta, un reflejo y un amparo sumamente íntimo, la visión de Denji se desplaza levemente.

A su vez, Asa Mitaka se enamora profundamente de él, en todas sus dimensiones y con cada uno de los tropiezos de su carácter. Eventualmente, Denji se percató de que había algo más: ya no necesitaba a Chainsaw Man, y una nueva forma apareció: Denji Man, el héroe prometido del shōnen.
El protagonista se deslindó del poder de Pochita. Si bien, continuaba contando con su apoyo, ofreció a Asa un nuevo mundo en que ambos pudieran ser felices. En medio de todo esto, el mismo Pochita se percató de la naturaleza humana: la ambición y los sueños, como motores grotescos, pero con un fortalecimiento delicado que abre un llamado al porvenir. Sin él, Denji ya tenía un nuevo y enorme sueño en frente, un anhelo que sobre pasó los primeros que, en conjunto, razonaban en la choza en que vivieron tanto tiempo.
Denji no se había detenido y era posible que nunca lo hiciera: la ostentación del poder y Pochita como parte de sí mismo eran su forma de sobrevivir. Sin embargo, ante el umbral del fin del mundo, el demonio motosierra alcanzó a saciar su curiosidad y ofreció a un Denji maduro, una nueva oportunidad: la liberación del peso desarrollado, impuesto y que, eventualmente le generó dependencia. Ya que, también se percató de que él mismo, la vida que Pochita le extendía, nunca sería suficiente.
Con un protagonista maduro, Pochita decide desaparecer. Con este sacrificio, Denji olvida todo; sin embargo, el dolor de las cicatrices nunca se va por completo, y permanece como sofisticado recuerdo de las lecciones. Así termina Chainsaw Man, con una perspectiva de otro mundo, con la perseverancia y lucidez de los dolores pasados.

Denji despierta en su hogar, sin los órganos vendidos para saldar deudas. Sumamente solo y con los anhelos de compañía y de comida. Se levanta para enfrentarse al demonio zombie. En medio de ello, una resurrección inesperada aparece: Power, la demonio de la sangre cumple su promesa y le ofrece su amistad nuevamente. Le tiende la mano y le ayuda a sobrevivir al otorgarle un poco de su sangre.
Ahí mismo, el vínculo indisoluble con el demonio del control, vuelve a hacerse presente. Nayuta es la encargada de Seguridad pública, los hace subir y bajar. Power se percata de que tiene un poder impresionante y se imagina que es el demonio del control. Denji no hace caso, pero vive sus días a lado de su amiga, casi hermana. Trabajan, descansan, comen y se hacen compañía en una bella vida rutinaria.
Sin embargo, los caminos se cruzan: Denji mira a Asa a punto de destruir su vida, con un evento que la marginaría para siempre. Entonces, por primera y única vez, decide soltar la motosierra que utilizó ese día como arma y opta por evitar su caída. Ella le agradece llámandole: “Gracias, Chainsaw Man”, ya que no conoce su nombre y lo mira usando una motosierra. Denji siente un llamado desde las entrañas. Tras ello, los chicos se separan y continúan su camino. Ambos están en un mundo en que pueden ser felices, como Denji prometió.
Todos los eventos provocados por la existencia del demonio motosierra desaparecen: su caza en general y el temor que causa. Y todo ello, también se desvanece del camino de Denji. Se genera un nuevo espacio en el que, el demonio motosierra nunca existió, jamás existirá porque se devoró a sí mismo, tampoco tendrán oportunidad de ocurrir los eventos que desencadenó su imagen. No sólo Denji, el mundo se ha salvado.

Todo lo que debes saber del desenlace de Chainsaw Man
Final de Chainsaw Man capítulo 232: ¿Todo fue un sueño?
No, todo lo que sucedió fue real, una prueba de ello es que, Denji aún tiene un vínculo de heridas con Pochita. Cuando Asa le dice “Gracias, Chainsaw Man”, algo resuena en su interior; además, es inevitable que, en el carácter de Denji, todo esto pese de manera invisible.
El crecimiento de Denji Man es palpable, la prueba más grande es cómo corre como un justiciero más dócil, cuando Asa Mitaka está a punto de vivir el momento que termina por destruir su vida; sin embargo, en esta ocasión, el sostén de Denji que la elige por sobre la motosierra cambia todo.
Lo que sucedió es que se generó una nueva realidad, desde el momento en que Pochita tuvo injerencia en la realidad de Denji y sus relaciones. Con él perdido, la vida tuvo un flujo distinto, tanto en lo personal de Denji, como en lo nacional con Makima y su obsesión con el demonio motosierra, e incluso en lo internacional con el fin del mundo.
Sin embargo, Pochita sigue siendo parte de las experiencias de Denji que, sigue encontrando una especie de refugio en su “presencia”, sólo que ahora, en versión de su propio corazón motosierra.
Así que: “Gracias, Chainsaw Man” por habernos acompañado durante tantos años, y especialmente por recordarnos que los jóvenes necesitan la sensualidad y la cursilería a cantidades iguales. Las heridas son infinitas; y en las ocasiones en las que hay tan poco por lo que vivir, el mero anhelo de un perro, una mejor comida y una mirada tierna pueden ser más que suficientes para invitarnos a (sobre)vivir otro día. Eso es parte de los aprendizajes de Denji que, a su vez, siempre nos invita a seguir soñando como él, pese al dolor y la agonía del mundo.
No te pierdas nuestro contenido de noticias y artículos especiales en Google News.


