El isekai es uno de los géneros más populares de la última década y, en la mayoría de los títulos que dieron origen al tropo, encontramos algo particular en cuestiones románticas: los protagonistas terminan con un harén. ¿Te has detenido a pensar por qué? Aquí te cuento las razones para que te replantees tu San Valentín sin maratón de isekai “clásico”.
Es cierto que, para este momento, la materia del isekai es vasta, pero en sus orígenes esenciales existía una constante que, cabe mencionar, en ciertos casos aún se mantiene. Si revisamos la temporada de Crunchyroll —solo por mencionar dos títulos con esta vértebra narrativa marcada— tenemos: Isekai Office Worker the Other World’s Books Depend on the Bean Counter y Easygoing Territory Defense by the Optimistic Lord.
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El primero es un isekai de corte mágico y BL; mientras que el segundo entra parcialmente en el formato original. Sin embargo, en lugar de acercarse a entregas del estilo de The Beginning After the End o Mushoku Tensei, se asemeja más a The Rising of the Shield Hero, debido a que presenta a un héroe marginado por el poder principal, pero adorado por quienes son “capaces” de ver su verdadero carácter y permanecen para presenciar su “inmenso e inesperado poder”.
Y es justamente a este tipo de isekai clásico al que hacemos referencia en este artículo: aquel en el que un héroe varón construye una vida de ensueño usando habilidades que, en su mundo original, fueron estigmatizadas como inútiles —hasta que dejan de serlo— y que, precisamente por ello, provocaron su marginación.
No obstante, en su renacer poseen todo lo que una persona de este siglo podría anhelar: respeto a partir del reconocimiento de su poder y su corazón heroico, una humildad que avasalla, además del respeto de todos los hombres y la admiración de todas las mujeres que terminan rindiéndose ante ellos. He ahí nuestro punto principal.
El isekai y su problema en San Valentín
¿Qué significa isekai?
La palabra isekai se compone de la partícula i (異 «otro» o «diferente») unida a sekai (世界 «mundo»). Existen dos vertientes esenciales: isekai ten’i (異世界転移 «transición a otro mundo»), cuyo ejemplo clásico son Las guerreras mágicas; isekai tensei (異世界転生 «reencarnación en otro mundo»), cuya muestra más conocida es Mushoku Tensei; y una vertiente más reciente, el isekai no kokoro (異世界の心 «mente en un mundo diferente»), representado por Sword Art Online.
Tras la proliferación del género, existe una mezcla desmesurada de tropos: BL, romance, fantasía, detectivesco, comedia, shōnen, entre muchos otros.
¿Por qué es popular el isekai?
En principio, debemos preguntarnos por qué el isekai puede convertirse en un problema cuando su enfoque se desborda. A final de cuentas, el género es reconocido por instaurar una forma de escapismo social. Si consideramos que los protagonistas reciben una nueva oportunidad en otro mundo donde los gustos y habilidades adquiridos en su vida anterior fueron causa de marginación y maltrato, los isekai consiguen legitimar esta forma de vida y ofrecer un consuelo para mantenerla.
Sin embargo, el género clásico suele profundizar en deseos bastante claros: dinero, poder y mujeres. En esta ocasión, y a colación de San Valentín, nos enfocaremos en el romance.
Los protagonistas suelen enamorar a las chicas sin siquiera intentarlo. Su poder y humildad las seducen, mientras ellos se limitan a ser como han sido “siempre”. En este sentido, se rodean de mujeres de todo tipo de apariencia y personalidad que luchan por obtener su mano como promesa matrimonial.
Los protagonistas suelen declinar las ofertas, ya que son “caballeros” que no desean aprovecharse de las jóvenes. Sin embargo, incluso cuando ellas serían forzadas a un compromiso político, pronto descubren las múltiples aptitudes de los héroes y terminan enamorándose, lo que da paso a una insistencia de cortejo prácticamente inagotable.
A partir de este punto, suelen existir dos caminos narrativos: que el protagonista elija a una sola mujer de la que se enamora perdidamente o que busque permanecer junto a varias, ya que su corazón cae ante los diferentes encantos de cada una. A su vez, las chicas prefieren compartir al protagonista antes que carecer de él; a final de cuentas, solo desean estar a su lado y la admiración que sienten es inagotable.
En este sentido, si bien el shōjo permite la exploración de los afectos, las responsabilidades emocionales y el reconocimiento del vínculo, en el isekai esto suele diluirse. El tema ocupa un gran espacio dentro de la historia, pero los héroes no rehabilitan, profundizan ni comprenden realmente el vínculo afectivo. Se limitan a aceptar a las mujeres que los aprecian e intentan no abusar del poder que ejercen sobre ellas.
Por ello, los protagonistas rara vez exploran esa parte de sí mismos, y las relaciones terminan funcionando como un mecanismo para llenar un vacío: suplir las carencias de sus vidas pasadas. Sin embargo, no existe un verdadero progreso ni el forjamiento de su sensibilidad. En muchos casos, basta con aparecer en el nuevo mundo para ser amados.
De esta forma, los protagonistas no trabajan en sí mismos. A final de cuentas, suelen renacer como duques, marqueses, reyes o magos de alto calibre y gestionan principalmente el poder, mientras lo emocional queda relegado a un “segundo plano”. No obstante, este elemento no es tan accesorio como podría parecer, ya que su uso constante provoca que el harén termine encerrando narrativamente al héroe.
Así, el protagonista se limita a aceptar el afecto y a obtener la validación que tanto añoraba en su vida anterior. Aunque renace como un ser distinto, su esencia reaparece durante la reencarnación, donde recibe la validación adecuada por haber sido, aparentemente, un héroe colocado en un espacio inadecuado para florecer como siempre debió hacerlo.
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Así, el isekai convierte el amor en una forma de validación identitaria y no en un vínculo que transforme a sus protagonistas. En este sentido, el amor es importante, porque pese a que no se quiera aceptar, es una de las validaciones más seductoras para el protagonista, es tanto así, que necesita que sean varias doncellas de distintos físicos y personalidad quienes lo anhelen y que, además, sea tan fuerte el deseo que no cesen de insistir.
Quizá por ello, el amor en el isekai no se construye: se concede. Algo que dista mucho de las relaciones en el mundo real, donde, para comenzar, de manera saludable debe existir interés mutuo para gestionar un romance. Tal vez por eso el éxito del género dice tanto sobre la fantasía… como sobre nuestras propias expectativas afectivas.
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