Para que un Isekai funcione debe ser o muy chistoso a los niveles de Konosuba o algo de crecimiento extremo como la serie de la araña o en este caso That Time I Got Reincarnated As a Slime. Cuando un personaje como Rirumu crece, aprender nuevas técnicas y se transforma en algo bien roto, hace que la historia vale la pena.
Y precisamente ahí está el éxito de That Time I Got Reincarnated As a Slime, porque empatizas con los héroes, quieres saber qué tan lejos puede llegar y si esa meta de tener un reino donde todos se lleven bien se puede volver realidad.
Pero, lo que tenemos aquí es una película cuyos tráilers pueden ser medio engañosos porque si bien hay mucha acción, también hay que señalar que existe un enorme espacio para esos momentos ñoño y de desarrollo, que no es que estén mal, más bien hay que soportarlos porque tienen una razón de ser.
Ahora bien, ya tuve la oportunidad de ver esta animación antes de su estreno en salas de nuestro país el 30 de abril y quiero contarte qué tal está.
That Time I Got Reincarnated As a Slime: Lagrimas del mar celeste, punto por punto
Empieza de manera muy lenta, pero justificada
Tuve la oportunidad de ver el inicio de That Time I Got Reincarnated As a Slime: Lagrimas del mar celeste en CCXP México 2026 y me quedé con las ganas de ver un poco más porque la historia.
Ese arranque nos muestra a una misteriosa chica que se roba algo que tiene forma de flauta y la cabeza de un dragón. Por otro lado, Rirumu y sus amigos andan de vacaciones y van a visitar su primer resort. La cuestión es que cada uno de los personajes tiene su idea de “de lo que es un periodo de descanso”, así que cada uno jala por su parte.

Ahora, la historia se centra principalmente en Gobta, quien tiene en su cabeza la idea de “conocer a alguien”, la cuestión es que sí, se topa con la chica que se robó lo que parece ser una flauta porque ha estado siguiendo al grupo de Rirumu desde que llegaron a este paraíso.
Yura y Gobta empiezan a tener una relación extraña, pues el segundo no quiere que ella se encuentre con Rirumu, pues ve que es muy sospechosa, pero la manera en que su relación se desarrolla, nos da pie a que la narrativa tenga sentido y que el pequeño, pero muy fuerte goblin, tenga sus momentos de protagonismo.
Rirumu no necesita cargar la película
A estas alturas de That Time I Got Reincarnated As a Slime, Rirumu es un personaje lo que sigue de roto. Ya es un Rey Demonio, tiene su país y muchos camaradas. Parece que su comportamiento humano es el que evita que se vuelva loco y al mismo tiempo aproveche su vida como un slime con poderes.
Pero de él ya hemos visto todo… Bueno, casi, porque por algo hay una temporada nueva al momento de escribir esta crítica. Ahora bien, esta clase de filmes sirven para poner los reflectores sobre otros personajes populares o que merecen una oportunidad de ser apreciados por el público.

Gobta es el que carga con gran parte de la trama de la película. Le impone una actitud heroica, de esas que te motivan y que te dejan la lección de que hay que ayudar a los demás. La cuestión es que tal vez este pequeño goblin se arriesga demás, aunque, no por eso deja de justificar todo lo que hace de una manera muy digna y bien lograda.
El resto de la tropa de That Time I Got Reincarnated As a Slime también hace lo suyo, especialmente cuando llega el momento de que todos muestren sus habilidades y se note un espectáculo audiovisual el cual vale mucho la pena apreciar si eres fan del anime.
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That Time I Got Reincarnated As a Slime: Lagrimas del mar celeste cierra bastante bien
That Time I Got Reincarnated As a Slime: Lagrimas del mar celeste empieza como el tradicional episodio de la playa que ves en todas las series de anime, luego se transforma en una especie de aventura con persecuciones, drama y remata como una campal donde hay que derrotar al verdadero villano que lo controla todo.
Lo genial es que no es solo Rimuru el que se luce con un ataque mortal, Gobta también tiene un momento muy especial… pero ¿Y Yura? Bueno, lo de ella es un spoiler enorme, pero digamos que en todo momento se justifica, incluso durante su cruel y dolorosa conclusión.

Vamos, esta es una de esas producciones que sientes que van muy lentas, serán una pérdida de tiempo y que al final sales satisfecho por una buena diversidad de razones: hubo emoción, fan service y momentos memorables. No es que quieras más, más bien quedas satisfecho.
Espero que le vaya muy bien en la taquilla a That Time I Got Reincarnated As a Slime: Lagrimas del mar celeste porque se ve que está hecha para un público muy específico que ama los isekais. No te pierdas de esta y otras críticas de cine suscribiéndote a nuestro feed de Google News.


