Sentimental Value es otra de las películas nominadas a los premios Oscar de 2026. Actualmente, está en salas de cine y también pertenece al catálogo estacional de Mubi. La película se estructura mediante capas contemplativas únicas, y a modo narrativo de mil hojas orgánico. La melancolía y la desesperación conviven con la pasión y el amor; el juego de la orfandad y la herencia se vertebra en la violencia histórica y resurge de manera auténtica en lejanas y contemporáneas tierras nórdicas. Más detalles a continuación.
El filme fue dirigido por Joachim Trier, quien, de hecho, tiene una amplia producción cinematográfica, entre la que destaca la trilogía de Oslo, cuyo último título La peor persona del mundo (2021) también recibió múltiples galardones en premiaciones similares; además de Armand (2024), que destacó especialmente en formato noir. Si has visto algunos de sus filmes, ya sabes qué esperar; sin embargo, aquí te damos más detalles con respecto a esta película.
Sentimental Value, un legado corrosivo, un “grito silencioso”: la fijación del valor de los objetos gracias a las reminiscencias de tiempos pasados
¿De qué se trata Sentimental Value?
Sentimental Value comienza con una bellísima casa que guarda secretos de guerra, un suicidio consumado —y otro detenido—, además de un divorcio al que le siguió un abandono, al abandono que le siguió una hermandad entrañable. Tras ello, un funeral en medio de una nevada. Dos hermanas, Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas), han perdido a Sissel, su madre; y Gustav Borg (Stellan Skarsgård), su padre cinematógrafo, regresa para dar un último adiós y también con una propuesta para Nora, una brillante actriz que se presenta en el teatro nacional de Oslo, Noruega.

Nora es la hermana mayor que brilla en su carrera, mientras que Agnes, la menor, estudió Historia, tiene un esposo y un niño de nueve años que, cabe mencionar, adora a su tía. La relación entre ellas es particular: las palabras mordaces de Nora no siempre se hincan de manera corrosiva en su hermana, y Agnes lidia con ellas de forma apaciguadora y desde la historia (sus vidas) que las enlaza de manera profunda. Ambos caracteres en conjugación nos permiten apreciar el diseño de su crianza y la forma en que han logrado sobrevivir.
Nora sufre ataques de pánico al salir a escena, mantiene una relación informal vinculada con la infidelidad y, a ello, se aúna la frustración de su capacidad y forma de amar que no termina de delinear. Además, el vacío tras el abandono de su padre le afectó de manera sustancial por ser la hermana mayor que: lidiaba con su pérdida, protegía la vulnerabilidad de su hermana menor y acompañaba la depresión de su madre.


Más tarde, Agnes se encuentra con la historia de su abuela: una mujer que compartió propaganda anti-nazi y fue condenada a dos años de prisión con tortura incluida. Luego de esto, intentó tener una vida “normal”, se casó, tuvo un hijo y se suicidó. El hijo es también el padre y el cineasta: Gustav Borg.
Borg vivió en Suecia tras la muerte de su madre y luego de su divorcio. Envejecido, regresa para hacer una película luego de quince años de su último largometraje; también, quince fueron los años que su madre vivió —o mejor dicho: soportó— tras el trauma del encarcelamiento y sus derivados (ciclos de silencio mordaz). Sin embargo, Sentimental Value no se sostiene únicamente por los vacíos silenciosos y violentos de las pérdidas maternas, sino que orquesta las diferentes percepciones de la sensibilidad: el abandono, el vacío, la vulnerabilidad; la ira y el rencor en medio de estos procesos.


Al regresar a Noruega, Gustav Borg propone un papel protagónico a su ilustre hija; sin embargo, la rabia que permanece en Nora se transmite en la tensión de una comunicación sin puentes. Lo rechaza sin conocer el guion, pese a que su padre le dice que lo escribió para ella: en su propio idioma, desde su forma —quizá— egoísta de ser, busca tender un puente íntimo y apasionado en el único lenguaje que posee, y que sabe, ella también comprende: los guiones.
Decepcionado, busca financiamiento para su película y conoce a una estrella de Hollywood: Rachel Kemp (Elle Fanning). Vincularse con ella cambia todo, ya que el filme es financiado por Netflix y esto los restringe también: la lengua, las decisiones de la producción y demás grandes detalles que dotan de profunda identidad a un filme. Borg no desiste y progresa en su labor, pese a que Kemp está completamente perdida en el papel.

Más tarde, un conflicto entre la “pasiva” Agnes y el “dominante” Gustav hace que la hermana menor lea el guion y, tras lo cual, se percate del propio lenguaje de su padre y del acechamiento salvaje de sus entrañas. Agnes va al hogar de su hermana, que se encuentra desgastada y desesperada, para ofrecer las líneas sagradas que encapsulan la belleza del filme y de su mensaje principal. Dos veces se recitan las vísceras del guion:
“‘Alguien dijo que rezar no es realmente hablar con Dios. Es reconocer la desesperación. Arrojarte al suelo porque eso es todo lo que puedes hacer. No muy diferente a la angustia: ‘Llámame. Por favor, cambia de opinión’. ‘Llévame de vuelta’. Ahí estaba yo. Lo había arruinado todo. Estaba sola, acostada allí, llorando. Y entonces, por primera vez, me senté y recé. Es difícil de explicar. No sé a quién le recé, pero lo dije en voz alta: ‘Ayúdame. No puedo hacer esto. No puedo hacerlo sola. Quiero un hogar’”.

De esta manera comienza a desenvolverse la historia crucial que da una forma circular perfecta y para nada desgastada a Sentimental Value: la desesperación, la soledad, la idea del hogar. Los vínculos familiares de los vivos conviven con el legado sentimental de los antepasados. Las formas grotescas y ácidas dialogan con los silencios irresolubles, la imaginación y las presencias vivas y parcialmente ausentes del momento.
Un dolor encriptado —a capas, zarpazos y ahogamientos— convive con la necesidad de la ternura y la complejidad de las relaciones familiares, aunadas a los anhelos, las expectativas, las responsabilidades y, sencillamente, las formas de convivir por amor.
La complejidad de las relaciones es una belleza humanista en Sentimental Value.
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¿Dónde ver Sentimental Value?
Actualmente, Sentimental Value está disponible en la plataforma de Mubi. En la cartelera que revisamos el día de hoy, de la producción del director también está disponible Reprise (2006). Mientras que La peor persona del mundo (2021) está disponible en Prime Video.

Más acerca del modelo de Sentimental Value
Joachim Trier posee un estilo artístico que se apoya en varias vertientes: el espacio que se vincula con la identidad personal y lingüística; el camino de vida que se asocia con el existencialismo, el amor, el hogar y la vida profesional; e incluso, las heridas históricas que parten de una memoria colectiva e individual. La melancolía, el rencor, la desesperación y la pasión —fraternal, romántica y artística— apuntalan sus obras.
Desde luego, Sentimental Value recibe parte de todo ello y se desarrolla en formato de capas, pero de una manera única y bastante orgánica. Finalmente, termina siendo un relato que se vertebra en la desesperación, la pérdida, el dolor y la rabia, pero que convive con la compasión, el amor y las posibilidades del futuro.
Sentimental Value añade el poder del legado familiar (del que no vemos, quizá no conocemos pero que nos vertebra por ambientar nuestra crianza), de la comprensión del pasado y de las formas de comunicarlo en el presente para nosotros mismos.
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