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Romance en modo otaku: Fictosexualidad, amar personajes ficticios nos hace raros, sí… pero también genuinos

Fictosexualidad: ¿te has preguntado qué tipo de afecto tienes (y qué tan saludable es) para con tus personajes favoritos? Así es el San Valentín Otaku.

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La fictosexualidad es un concepto bastante moderno que se intensifica cada vez más debido a la propia exposición del anime en el mundo. Si bien todos tenemos a nuestros personajes favoritos, suelen existir ciertos límites que se guardan con la ficción, aunque, también es cierto que en ocasiones estas líneas se difuminan.

Si vas a celebrar el 14 de febrero haciendo un maratón de anime de tu personaje favorito, te comentamos algunas situaciones alrededor de este afecto, ya que es importante mantener un eje crítico.

Si te interesa el tema, continúa la lectura aquí: Una forma de amor otaku: ¿Qué es la fictosexualidad? 

Fictosexualidad: ¿te has preguntado qué tipo de afecto tienes y qué tan saludables  para con tus personajes favoritos? Así es el San Valentín Otaku.
Fuente: CloverWorks.

En general, hay personas que dicen que el amor viene de la devoción, en otras palabras, de la atención y cuidado con que valoremos a alguien. En este sentido, solemos pasar mucho tiempo con nuestros personajes, antes y después de un anime exitoso, con las serializaciones de manga, novelas ligeras y entregas especiales. ¡Hay series que duran una década completa! —y más allá: One Piece es el título que resuena como ejemplo—.

Por lo que, el afecto que nace de encontrar un refugio en las historias que seguimos es inevitable. Una buena historia puede guiarte, iluminarte el camino o simplemente distraerte de algo complicado en otro plano. Sin embargo, si bien hay personas que sienten gratitud hacia los personajes y sus autores, existe otro tipo de fan que convierte a la ficción en algo más central en su vida. ¿Y qué tipo de afecto es este? ¿Cómo es que puede ocupar un lugar rígido?

Es sencillo caer de rodillas ante los protagonistas que van de perfectos héroes y caballeros hasta las heroínas y doncellas de las series. Son poderosos, inteligentes, graciosos, en ocasiones tímidos o algo bobos. Usualmente, los protagonistas del shōnen y del shōjo poseen cualidades que nos hacen sentirnos reflejados, acompañados, seducidos y/o comprendidos, ya que suelen darnos historias que nos conectan emocionalmente.

Y es cierto que el cariño que les tenemos puede ir desde la conexión que generamos con ellos por nuestras propias historias de vida, o por el momento que estemos pasando (ya que ellos nos ofrecen un refugio y consuelo), o simplemente porque cumplen ciertas características que se nos hacen atractivas: hombres devotos y mujeres brillantes.

De acuerdo a esto, así como tenemos distintos tipos de relaciones en nuestra vida, habríamos de sentir distintas cosas por nuestros personajes. Y sin embargo, existe una línea liminal que nos hace sentir extrañeza al reconocer los afectos que tenemos para con ciertos personajes porque, ¿cómo algo que no habla te puede influir —especialmente en la adolescencia, recordemos las demografías que inspiran los tropos y géneros—? Últimamente suena de manera que va entre mofa y seriedad: “Lo hago porque es lo que haría el héroe Himmel”.

No obstante, las relaciones entre entes sintientes en ciertos contextos se entretejen en un marco narrativo particular: no es extraño comprenderse a uno mismo a través de una narrativa, de hecho, es lo más natural del mundo. Sin embargo, la fictosexualidad no se queda ahí.

Contemplación y afinidad: cuando el afecto tiene sentido

En teoría, la contemplación y afinidad que puedes sentir por un personaje —dolerse por la muerte de Nanami, un hechicero ejemplar y profesor cariñoso; o de Rengoku, un mentor valiente y bondadoso— es hasta ideal, porque nos recuerda la humanidad y la capacidad de sentir ante el dolor de los demás. Estos personajes, aunque creados e inanimados, retratan experiencias de vida y emociones que otras personas reales pudieron haber pasado.

En este sentido, los afectos que pueden desarrollar los fanáticos son lúcidos y amables, no obstante, la situación se modifica ligeramente cuando hay otro tipo de interés…

Fictosexualidad: ¿te has preguntado qué tipo de afecto tienes y qué tan saludables  para con tus personajes favoritos? Así es el San Valentín Otaku.
Fuente: CloverWorks.

El romance otaku más intenso y tabú: romance otaku sin riesgo al rechazo

Una cuestión es aprender y conmoverse ante nuestros personajes y sus historias: el amor es uno de los temas ejemplares de la narrativa mundial. Sin embargo, otra muy distinta es: “amar” a un personaje de anime, ya que, está idea hiper contemporánea va desde las cuestiones más cyborg hasta la limitación de relaciones que se enmarcan en la comunicación sensible y en la posibilidad de un lazo sexoafectivo.

¿Cómo amas a alguien que no te corresponde? Ni para bien, ni para mal, y que, efectivamente, no te habla a ti sino que le habla al mundo —y no, evidentemente, en el sentido de relaciones abiertas—.

Una de las mayores críticas a la fictosexualidad recae en la imposibilidad de que los entes inanimados se nieguen a quererte y que, pese a este vacío, los amantes decidan mantenerse firmes y “fieles”. Y este es un gran tema, ya que, tanta atención no solicitada —y menos aceptada por el ente que la recibe—, en otro plano, podría resultar absolutamente negativa —sí, me refiero a temas de acoso y obsesión—. No obstante, los personajes de anime no pueden decir nada al respecto, ya que son entes que nosotros, en este sentido, dominamos.

Y la fictosexualidad, no se limita a la contemplación.

Si te interesa el tema, sigue la lectura aquí: El ácido origen del yuri y del yaoi: Más que romance, una línea de fuga  

Fictosexualidad: ¿te has preguntado qué tipo de afecto tienes y qué tan saludables  para con tus personajes favoritos? Así es el San Valentín Otaku.
Fuente: Ufotable.

Críticas a la fictosexualdad: la reducción de la identidad de los personajes a meros “accesorios”

Otra situación son las diferencias de edades o la misma vulnerabilidad de los personajes: ¿te gusta Emilia de Re:Zero porque es aniñada? ¿Te atrae Kanroji de Demon Slayer pese a que tiene 19 años o Nezuko con sus 14 años? ¿Cómo contrastan sus edades con la tuya? ¿Te atrae su diseño, sus historias trágicas, su personalidad, su poder?

Es bastante complejo ahondar en la fictosexualidad, ya que el fenómeno no termina de delimitarse y existen tantas preguntas sin respuesta que la postulan como una forma de amar de manera genuina y desinteresada; no obstante, desde otros frentes se destaca la posibilidad de ser otra especie de imposición de dominio y escapismo de la realidad.

Ya que, de esta manera, se evita el rechazo de las personas en el mismo plano tridimensional y el romance a manera de formato más cyborg puede marcar otro ritmo, mucho más protector para las personas, pero que, a su vez, se hacen menos conscientes de las diferencias de opiniones que, lejos de generar conflicto o ruptura, permiten comprender al otro y la posibilidad de mirar el mundo desde otra perspectiva para crecer como individuos.

Si te interesa el tema: El isekai no busca amor: busca escapar de la posibilidad de una relación real .

Fictosexualidad y crecimiento personal: reflexionar y cuestionar

En este sentido, el tipo de relación unilateral que propone la fictosexualidad es peligrosa desde esta perspectiva, debido a que no existe réplica en las opiniones ni algún tipo de resistencia. Esto permite que la “pareja” sea un ente que no funcione como tal. El cambio afecta al concepto de compañía —de la compañera, del partner in crime, de la solidez y confianza en el otro—.

El apoyo, el conflicto, la negociación, el consenso: no existen en las relaciones fictosexuales. La soledad persiste, pero de cierta manera una compañía extraña permea: te encuentras a solas con tu personaje favorito, más admirado, y te permite tocarle. Su “presencia” valida que no necesites a nadie más en este mundo que te refugia, pero es este espacio en que existes, ¿cierto?

Y tú, otaku, ¿cómo experimentas estos afectos en los isekaishōnen y shōjo que amas?

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