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¿Amor, lealtad o algo más? La verdadera relación entre Sagiri y Gabimaru en Hell’s Paradise (Jigokuraku)

Hell's Paradise (Jigokuraku) nos presentó a Sagiri y Gabimaru, un par de protagonistas que rompen las reglas de las relaciones dicotómicas.

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Hell’s Paradise (Jigokuraku) nos presenta a un dúo protagonista que tiene mucho por ofrecer: una pareja de verdugo y víctima; sin embargo, la entrega consiste justamente en tensar estos roles y transformarlos, así como en reformar los vínculos binarios que pueden surgir de las relaciones más íntimas. En el último episodio, logramos ver que los taos de Sagiri y Gabimaru no solo son compatibles, sino que la armonía que generan los ayuda a balancearse en los momentos más críticos. Y esto, ¿hacia dónde apuntará? Aquí te lo comento.

Durante el capítulo dos (o quince) de la segunda temporada, “Realidad e ilusión”, vimos cómo Gabimaru regresó al lado de una preocupada Sagiri, quien está angustiada, en principio, por encontrarlo y, luego, porque no sabe cómo revelarle la alta probabilidad de que el elixir de la inmortalidad no exista. Por otro lado, Sagiri tiene en cuenta las palabras de Yuzuriha: se han quedado en su memoria y podrían implicar que Yui, la esposa de Gabimaru, no exista.

No obstante, al reencontrarse con Gabimaru, Sagiri se percata en un primer vistazo de que no es la misma persona que dejó: nuevamente está vacío. Pese a ello, le pide que le crea acerca de su necesidad de permanecer en la misión. Con fuerza, insiste en que considere sus palabras, ya que es “una compañera cercana”. Sagiri no sabe qué tipo de vínculo sostienen, pero sabe que es importante: puede confiar en ella; ella puede apoyarse en él.

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Verdugo y víctima: los asesinos buenos y malos

En principio, la propuesta de Hell’s Paradise (Jigokuraku) promete desarmar varias dicotomías. Para comenzar, los roles de verdugo y víctima, con todo lo que esto implica en términos morales y éticos; en segundo lugar, la composición de las relaciones afectivas y, en consecuencia, la idea de lo que implican la masculinidad y la feminidad, así como las formas de intimidad que pueden tener cabida entre sexos opuestos.

Sagiri es una verdugo importante: pertenece al clan Yamada Asaemon y es ejecutora del shogunato. En otras palabras, cuenta con las licencias necesarias, en todo sentido, para llevar a cabo las ejecuciones. No solo es legal, sino que impone muertes “favorables” al sistema del que ella misma ha sido víctima.

Hell's Paradise (Jigokuraku) nos presentó a Sagiri y Gabimaru, un par de protagonistas que rompen las reglas de las relaciones dicotómicas.
Fuente: estudio MAPPA.

Su formación como mujer dentro del clan, y como posible heredera del cabezal, la hace cargar con responsabilidades de las que dependen todos, mientras ella se debate constantemente con la idea de la ejecución. Sagiri posee una técnica perfecta, pero duda en el momento de asesinar, ya que cuestiona la moralidad de la decisión y de la muerte llevada a cabo por su mano.

Cuando inicia Hell’s Paradise (Jigokuraku), se presentan parejas compuestas por peligrosos delincuentes —que han faltado al shogunato— junto a un verdugo del clan Yamada Asaemon, las binas son enviadas a la isla paradisíaca. La misión es encontrar el elixir de la vida eterna; si lo entregan al shōgun, su condena a muerte será perdonada. Sin embargo, debido al perfil de los criminales, necesitan un monitor que impida que escapen con la poción o abandonen la isla antes de encontrarla.

Hell's Paradise (Jigokuraku) nos presentó a Sagiri y Gabimaru, un par de protagonistas que rompen las reglas de las relaciones dicotómicas.
Fuente: estudio MAPPA.

Gabimaru es el condenado a muerte a cargo de Sagiri, reducido por el Estado a un cuerpo ejecutable. No obstante, también ha sido verdugo: es un shinobi del clan Iwagakure, forjado como arma desde la infancia. A diferencia de Sagiri, su violencia nace de la supervivencia y de un adoctrinamiento impuesto de forma más oscura. Los shinobi de Iwagakure, al igual que la heredera del clan Yamada Asaemon, crecen con la identidad y la responsabilidad del clan como eje de su existencia.

Cuando comienzan a enfrentarse a las criaturas de la isla, Gabimaru se percata de que Sagiri duda, mientras que ella se da cuenta de que él posee un motor interno que lo impulsa a sobrevivir. Las dudas de ambos, la inestabilidad de sus identidades éticas y el reconocimiento de la violencia heredada dinamizan sus roles y les permiten aprender el uno del otro, mejorar sus técnicas y repensar sus ideas morales.

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¿Compañeros o amigos?

Luego de librar la muerte en varias ocasiones, y de que Sagiri logra percibir la esencia que encierra Gabimaru, se da cuenta de que es una persona de la que ha aprendido cosas y que no es como todos se lo han pintado. Surge entonces una complicidad basada en el reconocimiento mutuo de sus trayectorias.

Ambos padecen la violencia sistemática, los valores impuestos y las expectativas de sus respectivos clanes. Por ello, ninguno juzga los puntos débiles del otro. En este sentido, Sagiri encuentra un cómplice que la comprende en lo más profundo, a veces sin necesidad de enunciarlo.

En el episodio en que se reencuentra con Gabimaru, ella busca un contacto físico íntimo con él —como dictan las leyes del tao— para restablecer su energía y en consecuencia su memoria; y va más allá: le recuerda quién es. Una idea bellísima.

Hell's Paradise (Jigokuraku) nos presentó a Sagiri y Gabimaru, un par de protagonistas que rompen las reglas de las relaciones dicotómicas.
Fuente: estudio MAPPA.

Sin embargo, la intimidad que poseen no es sexual, aunque sí física. Sagiri se posa sobre él, ya que Gabimaru no tiene fuerza tras una batalla extrema. Él se resiste a ser dominado y comienza a arañar como un gato; la espadachina percibe su vulnerabilidad y debilidad en ese momento, y juguetea con él. Todos los observan sin comprender del todo la situación.

Es un momento orgánico y genuino: un breve espacio de intimidad en el que comparten energía y pensamientos, se coordinan y encajan en los movimientos del otro. Sagiri sonríe y Gabimaru se estremece; son personas que se comprenden, y eso forma parte de las relaciones humanas más íntimas.

Sagiri afirma que son compañeros importantes y, en el contexto de los periodos antiguos, esta relación puede leerse como una amistad honorable e inquebrantable, capaz de recordarles quiénes son y cuáles son los valores que eligieron como eje de sus vidas, incluso frente al sacrificio y el riesgo.

Hell's Paradise (Jigokuraku) nos presentó a Sagiri y Gabimaru, un par de protagonistas que rompen las reglas de las relaciones dicotómicas.
Fuente: estudio MAPPA.

Acerca del tipo de relación que tienen Sagiri y Gabimaru

Sagiri no quiere ni busca establecer una relación particular con Gabimaru; en principio, ni siquiera deseaba tener algo que ver con él, por su condición de shinobi sentenciado. Sin embargo, han terminado construyendo una relación íntima de conocimiento y cuidado mutuo.

Sagiri no sabe clasificar su vínculo, pero es consciente de que no necesita hacerlo. Sabe qué puede esperar de Gabimaru, y lo mismo ocurre a la inversa. Ambos comprenden la forma en que el otro ve la vida y reconocen sus huecos personales más dolorosos. La relación íntima y genuina que nace entre Sagiri y Gabimaru germina de la conciencia del padecimiento ajeno, de la comprensión y de la escucha sin juicio.

Es probable que el amor no siempre encuentre la forma de ser nombrado; sin embargo, el vínculo entre Gabimaru y Sagiri va más allá de la lealtad, la intimidad o la devoción romántica, y permite complejizar tanto la relación que construyen como su futuro.

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