Dragon Ball se volvió incluyente y ni te diste cuenta

Aunque no quisieras, la serie de Akira Toriyama se volvió algo más que un producto lleno de golpes.

Antes de caer en la locura colectiva, te invito a que pienses que los cambios son buenos. Dragon Ball Super es un gran cambio porque manda por el inodoro el inexistente canon de Dragon Ball GT. Ahí ya hay un punto muy positivo para esta historia creada entre Akira Toriyama y Toyotaro. Luego, vemos como la serie evoluciona en una dirección correcta, con historias más interesantes y sin la necesidad de abusar con “Gokú es invencible y nada puede derrotarlo”.

Si te fijas, solo en una ocasión en Dragon Ball Super vemos cómo Gokú logra derrotar a un enemigo y eso fue con la ayuda de Whiz. Eso ya es un cambio fuerte en la historia. A eso debemos añadir algo de lo que tal vez no te diste cuenta porque por lo general ves esta serie con los mismos ojos de cuando eras niño: este anime ahora es mucho más incluyente.

Verás, la inclusión en Dragon Ball Super no está planteada como en las películas de Hollywood que tanto te molestan, es algo mucho más sutil, porque no dejan de ser japoneses. A lo largo de los más de cien episodios vemos cómo las mujeres que salen en la serie tienen un peso más marcado en más de un renglón. Ahora, no hablo del caso más obvio como el de Bulma. Ella siempre ha sido fuerte y respondona. ¿Chi Chi? Ella se trae corto a Gokú todo el tiempo, igual a sus hijos. ¿No 18? Aquí si hay un cambio, porque la vemos con un comportamiento más humano, ya no es la Androide fría, es toda una madre que cuida a su hija y ama a Krillin. Se desarrolla mucho más su diseño de personaje el cual era unidimensional.

Videl es otro caso distinto. ¿Te acuerdas del episodio de relleno donde chantajean a Gohan cuando hace la película del Gran Saiyaman? Ella conoce y cree en Gohan lo suficiente para no dejarse amenazar. Una vez más, vemos cómo la hija de Mr. Satan es algo más que la chica que aprende a usar su ki con la ayuda de Gohan.

Los enemigos también cobran importancia

El Universo 2 de Dragon Ball Super fue una clara burla/homenaje a los animes shoujo con sus magical girls, sin embargo, durante el Torneo de la Fuerza vimos como las chicas que enfrentaron a Gokú lucharon con todo lo que tenían a su alcance. Técnicamente hacían honor a su nombre y luchaban por el tema del amor y daban todo por ello.

Vamos, eran el enemigo ideal de Gokú y los demás, especialmente por el choque entre géneros, sin embargo, a final de cuentas, todo resultó muy divertido, entretenido y valioso.

Que Dragon Ball Super diera un espacio de este tamaño a la inclusión significa que hay espacio para que las mujeres también brillen por todas las facetas que se pueden expresar a través de sus personajes: fuerza, liderazgo, amor incondicional, ganas de salvar a sus seres queridos.

Tal vez no parezca, pero poco a poco, Dragon Ball Super dio espacio a la inclusión, al más puro estilo que pueden tener Akira Toriyama y Toyotarou…

Por eso, tiene toda la coherencia del mundo lo que hicieron con Broly, pero eso es otra historia que puedes leer aquí.

Así que cuando te digan que Dragon Ball es un festival de salchichas, recuérdales que es uno de los shonen más incluyentes y que no hay manera de comprobar lo contrario… A menos que hablemos del Maestro Roshi…

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